Resumen
En este ensayo se aborda la cuestión referente a la asunción por parte de la ciencia de la existencia de los grupos. Principalmente se niega la capacidad de la ciencia para aceptar o negar la existencia de algún aspecto de la realidad, alegando que su campo de acción es otro. Para apoyar esta posición y con la intención de solventar más satisfactoriamente la pregunta se expone la posición del autor del ensayo acerca de que es un grupo y que se puede estudiar acerca de éste.
Cuerpo del ensayo
Debido a que ni yo como autor de este ensayo, ni usted como lector disponemos de tiempo para desperdiciarlo en la elaboración/lectura de un resumen de los artículos, y proceder a redactar un listado de acuerdos y desacuerdos con las reflexiones de Allport y Ellwood es cuanto menos un insulto a la inteligencia a estas alturas de carrera, prefiero proceder directamente a redactar mi propia visión. El buen lector reconocerá sin problemas que aspectos son coincidentes o divergentes con dichos autores y en que caso será una síntesis o una elaboración propia.
La cuestión de si la existencia de los grupos puede ser aceptada por la ciencia o no es una pregunta poco consistente en estos momentos debido a su formulación. Para empezar, deberíamos considerar que su aceptación a priori poco tiene que ver con la forma de análisis posterior o que significado tiene. Preguntar a cerca de la posibilidad de que la ciencia asuma la existencia del fenómeno de la posesión tendría la misma consistencia. Es realmente una cuestión de perspectiva y de forma de análisis. Si estudiamos este fenómeno desde un punto de vista “espiritual”solo podremos decir que los estudios no hallan evidencia de que una entidad como un espíritu, loa o demonio se halla internado en la voluntad y cuerpo del sujeto. No obstante el análisis psicológico si encontrará otras evidencias, tales como trastornos disociativos y unas fuertes influencias culturales y religiosas, que vienen a ser al fin y al cabo lo mismo. Es decir, la ciencia poco tiene que aceptar o rechazar, solo puede estudiar hechos y encontrar evidencias, que en otro momento puede ser indicativo de otra temática que no tenga nada que ver con los supuestos o incluso contradictorios con los resultados iniciales. De esto mismo deriva que no se pueda lanzar esta pregunta al aire de una forma tan irresponsable, ya que el colectivo encargado de discutir esta cuestión entrará en un profundo conflicto, al creer que tratan la misma temática, pero siendo distintas, ya que cada uno parte de una percepción o reflexión propia, con implicaciones, definiciones y formas de análisis distintos. Resulta necesario partir de unas bases comunes y consensuadas acerca de que es un grupo y que no lo es y que es lo que deriva del reconocimiento del mismo.
Tras esta aclaración es conveniente entrar en la definición de que es un grupo (siempre bajo mi propia reflexión). No obstante, esta no puede hacerse en el vacío, si no que debe ser vista con una perspectiva holística que lo ponga en relación a otras etiquetas, entidades y constructos con los que se encuentra interrelacionados. Se podría empezar por decir que el grupo requiere como base a un conjunto de sujetos, cada uno distinto pero que se encuentran en una situación de intercambio de vivencias. Es decir el sujeto se presenta como tal, que resulta en si mismo un conjunto integrado y multinivel de biología, psique y socialización. En la propia definición de sujeto entra el aspecto social, que es tocante al grupo. Aunque la persona pueda ser vista como un ente individual, esta percepción es harto errónea, ya que no es para nada independiente ni del medio físico ni del social para el desarrollo y la permanencia de su existencia. La comprensión de este tipo de relaciones es fácil si se conoce el funcionamiento de otras estructuras de la naturaleza. Una célula, por ejemplo se compone de la complejisimas reacciones químicas que se suceden continuamente dentro de ella y a la misma vez contribuye al funcionamiento del órgano al que pertenece, cuyo funcionamiento general repercute en ella. Lo mismo se podría decir de un ecosistema o incluso de un sistema planetario. El ser humano se encuentra en una posición vertical y horizontal respecto a otros factores que le influyen y a los que influye. Por lo tanto el grupo sería un nivel de organización de la realidad que resulta dependiente de las personas, tanto pertenecientes como ajenos miembros de otros. Cada uno posee una estructura interna que dependería de las características individuales de sus miembros, los objetivos marcados y el macrogrupo, es decir, lo que llamaríamos sociedad, el que sería el siguiente nivel de organización. En esta última irían incluidos las herencias culturales derivadas de milenios de existencia que han escalado desde individuos a la sociedad pasando por los grupos. Aunque la división pueda resultar grosera y poco enmarcadora, la intención no ha sido otra que conseguir eso mismo, ya que en la naturaleza (en la que absolutamente todo está incluido) es dinámica y cualquier intento de crear un etiquetado fijo resultará infructuosa.
Esta definición nos otorga una forma de comprensión y manipulación del concepto, es decir, nos posibilita para poder dar un tratamiento metodológico al ente que, ante todo, nosotros hemos creado, dejando unas características dentro y otras fuera. Así, podríamos proceder al análisis de un campo de a realidad, intentando dilucidar los mecanismos relacionados con su aparición, desarrollo, conversión y cese, tanto como la influencia ejercida por el grupo y hacia el grupo desde otros campos acotados, como la sociedad y el individuo.
Como conclusión y respuesta directa a la pregunta se puede afirmar lo siguiente,la ciencia no se encuentra en posición de afirmar ni negar la existencia o no de aspectos de la realidad o entes, si no que cumple la función de analizar bajo una perspectiva concreta y encontrar evidencias explicativas y descriptivas de ámbitos que favorecen el crecimiento del pozo de conocimientos de la especie humana.
Bibliografía
Allport, Floyd H. (1923) La falacia de grupo en relación a la ciencia social
The American Journal of Sociology, vol 29, 688-706
Ellwood, Charles A. (1899) Prolegómenos a la Psicología Social. IV. El Concepto de
Mente Social American Journal of Sociology, vol 5, 220-227
jueves 22 de octubre de 2009
viernes 10 de abril de 2009
Nuevas tendencias.
El ciego seguidor de la derecha se sabe católico, inquisidor, paladín y, en definitiva, iluminado. Entidades vivientes que pueden recurrir a lo que sea para cumplir con sus fines, pues estos son justos y sagrados. Y así lo confiesan. Sin reparo ni pudor insultan y malmeten como mejor les parece, normalmente girando argumentos como veletas al viento. Vease, Jimenez Losantos.
Entrar en mas valoraciones a este respecto sería caer en la redundancia de lo ya sabido por todos. No obstante, hay una nueva corriente en nuestra sociedad, siempre innovadora en la desgracia. La ignorancia y el miedo se han cansado de volar en gaviota y ahora pasea con otros símbolos. Sin duda, la transmigración de las almas es una realidad indudable y culpable de este renovado estilo de pensamiento. A través del velo de la muerte, las almas revolucionarias de los sans-culottes ha vuelto y se han aposentado en los cuerpos de la juventud, no antes sin darse un paseo breve por Rusia. Un afán colérico, aterrorizado y obsesivo tiembla en las mentes de los nuevos déspotas fanáticos.
No queda paz bajo el Sol para los hijos de esa extraña izquierda atea que mira por ideales platónicos y cielos cristianos. Todo está repleto de peligros, traidores y burgueses. En todo vibra el poder de los que se posicionan en la comodidad y que manejan con sus hilos los movimientos del mundo. Y por supuesto, el revolucionario tiene que gritar su justa cólera y arrastrar con ella a todo aquel que se manifieste en contra, aplicando un etiquetado ad hoc que suele incluir fascista y burgués como palabras estrella.
Los nuevos mandamientos incuestionables de un grupo que propugna por la libertad, la tolerancia y la reflexión pasan por alto un mínimo interés por las personas. Anticapitalismo, antiburgues, antifascista, antisistema, anti, anti, anti, anti... pero ¿a favor de qué? ¿Que credibilidad merece una mentalidad que solo quiere destruir pero que no plantea ninguna mejora? La Nueva Inquisición de nuestra época son muchachos y muchachas que tiran a la hoguera de la ignominia a cualquiera. Así, sin subordinada ni complemento del nombre. Cualquiera puede ser acusado de burgués, fascista o intolerante sin causa alguna. Eso incluye a los propios integrantes de estos grupos, o mejor dicho, a aquellos integrantes de otros grupos que comparten las mismas ideologías y formas de conducta pero que están escindidos al estilo del anglicanismo y el catolicismo, sin nada que los diferencie, excepto el capricho de un soberano.
Autodeterminación de los pueblos, caída del sistema económico actual (no se para que tanto grito si al final se cae solo) y destrucción de la Iglesia. ¿Por y para que? Solo una explicación o un motivo. Y por favor, ahora alguno que beneficie en algo el bienestar de los que estamos sobre el mundo. Pedir autodeterminación para cada grupo que se sienta distinto es algo muy bonito, una idea inspirada en los más altos ( hipócritas e incorrectos) valores de nuestra sociedad. Pero seamos sensatos, esta escisión en grupos sería arbitraria, caprichosa y cambiante, y por lo tanto caótica. Garantizar el respeto a la diversidad y asegurar las libertades de los grupos es distinto a exigir que cualquier grupo se independice sin contar con la voluntad del resto del pueblo. Que desaparezca el sistema económico capitalista y ortopédico que tenemos en al actualidad no es solo algo deseable, sino también necesario, pero ¿de verdad se arregla mediante el uso de palestinos, camisetas del Ché y peinados radicales o descuidados? Hasta donde he llegado a comprender en esta vida, los problemas se arreglan mediante soluciones y crear sistemas alternativos que sean funcionales podría ser una posibilidad, pero por lo que se, ninguna opción ha salido de estos grupos. Y bueno, la persecución contra la Iglesia es la gran paradoja. La cultura occidental es católica/protestante y nadie puede decir lo contrario. Querer derribar las estructuras viciadas y obsoletas que la religión ha creado en nuestra civilización es algo loable. No obstante, los participantes de esta ideología revolucionaria queman las iglesias mientras elevan loas a la religión islámica en aras de la tolerancia. La judía no tiene tanta suerte, como ya se vio en una entrada anterior.
Me confieso como una suerte de ateo que cree que la política de izquierda es positiva. ¿Por qué? Porque no podemos hipotecar nuestra felicidad y posibilidades en la vida por un hipotético después, y la existencia de una entidad superior es imposible de demostrar o refutar. Existe una ética y moral que trasciende la necesidad de una religión y que parte de las mismas bases de la convivencia con nuestros congéneres y con el propio mundo. Respecto a la política, considero que aquella que tiende a facilitar la vida de las personas y a reducir desigualdades injustas es la mejor para todos. Con estos presupuestos me resulta imposible aceptar ideologías que miran por encima de los sujetos y los sacrifican en favor de una utopía, capricho de una mentalidad obsoleta surgida de la ignorancia y el miedo, herramienta que usan unos pocos para mover a una juventud desorientada necesitada de aceptación y alguien en quien poder confiar.
Entrar en mas valoraciones a este respecto sería caer en la redundancia de lo ya sabido por todos. No obstante, hay una nueva corriente en nuestra sociedad, siempre innovadora en la desgracia. La ignorancia y el miedo se han cansado de volar en gaviota y ahora pasea con otros símbolos. Sin duda, la transmigración de las almas es una realidad indudable y culpable de este renovado estilo de pensamiento. A través del velo de la muerte, las almas revolucionarias de los sans-culottes ha vuelto y se han aposentado en los cuerpos de la juventud, no antes sin darse un paseo breve por Rusia. Un afán colérico, aterrorizado y obsesivo tiembla en las mentes de los nuevos déspotas fanáticos.
No queda paz bajo el Sol para los hijos de esa extraña izquierda atea que mira por ideales platónicos y cielos cristianos. Todo está repleto de peligros, traidores y burgueses. En todo vibra el poder de los que se posicionan en la comodidad y que manejan con sus hilos los movimientos del mundo. Y por supuesto, el revolucionario tiene que gritar su justa cólera y arrastrar con ella a todo aquel que se manifieste en contra, aplicando un etiquetado ad hoc que suele incluir fascista y burgués como palabras estrella.
Los nuevos mandamientos incuestionables de un grupo que propugna por la libertad, la tolerancia y la reflexión pasan por alto un mínimo interés por las personas. Anticapitalismo, antiburgues, antifascista, antisistema, anti, anti, anti, anti... pero ¿a favor de qué? ¿Que credibilidad merece una mentalidad que solo quiere destruir pero que no plantea ninguna mejora? La Nueva Inquisición de nuestra época son muchachos y muchachas que tiran a la hoguera de la ignominia a cualquiera. Así, sin subordinada ni complemento del nombre. Cualquiera puede ser acusado de burgués, fascista o intolerante sin causa alguna. Eso incluye a los propios integrantes de estos grupos, o mejor dicho, a aquellos integrantes de otros grupos que comparten las mismas ideologías y formas de conducta pero que están escindidos al estilo del anglicanismo y el catolicismo, sin nada que los diferencie, excepto el capricho de un soberano.
Autodeterminación de los pueblos, caída del sistema económico actual (no se para que tanto grito si al final se cae solo) y destrucción de la Iglesia. ¿Por y para que? Solo una explicación o un motivo. Y por favor, ahora alguno que beneficie en algo el bienestar de los que estamos sobre el mundo. Pedir autodeterminación para cada grupo que se sienta distinto es algo muy bonito, una idea inspirada en los más altos ( hipócritas e incorrectos) valores de nuestra sociedad. Pero seamos sensatos, esta escisión en grupos sería arbitraria, caprichosa y cambiante, y por lo tanto caótica. Garantizar el respeto a la diversidad y asegurar las libertades de los grupos es distinto a exigir que cualquier grupo se independice sin contar con la voluntad del resto del pueblo. Que desaparezca el sistema económico capitalista y ortopédico que tenemos en al actualidad no es solo algo deseable, sino también necesario, pero ¿de verdad se arregla mediante el uso de palestinos, camisetas del Ché y peinados radicales o descuidados? Hasta donde he llegado a comprender en esta vida, los problemas se arreglan mediante soluciones y crear sistemas alternativos que sean funcionales podría ser una posibilidad, pero por lo que se, ninguna opción ha salido de estos grupos. Y bueno, la persecución contra la Iglesia es la gran paradoja. La cultura occidental es católica/protestante y nadie puede decir lo contrario. Querer derribar las estructuras viciadas y obsoletas que la religión ha creado en nuestra civilización es algo loable. No obstante, los participantes de esta ideología revolucionaria queman las iglesias mientras elevan loas a la religión islámica en aras de la tolerancia. La judía no tiene tanta suerte, como ya se vio en una entrada anterior.
Me confieso como una suerte de ateo que cree que la política de izquierda es positiva. ¿Por qué? Porque no podemos hipotecar nuestra felicidad y posibilidades en la vida por un hipotético después, y la existencia de una entidad superior es imposible de demostrar o refutar. Existe una ética y moral que trasciende la necesidad de una religión y que parte de las mismas bases de la convivencia con nuestros congéneres y con el propio mundo. Respecto a la política, considero que aquella que tiende a facilitar la vida de las personas y a reducir desigualdades injustas es la mejor para todos. Con estos presupuestos me resulta imposible aceptar ideologías que miran por encima de los sujetos y los sacrifican en favor de una utopía, capricho de una mentalidad obsoleta surgida de la ignorancia y el miedo, herramienta que usan unos pocos para mover a una juventud desorientada necesitada de aceptación y alguien en quien poder confiar.
domingo 11 de enero de 2009
sábado 10 de enero de 2009
Conciencia acomodada e ira acrítica
La protesta y la pataleta desinformada e irreflexiva es algo que caracteriza a esta sociedad. Los eventos Tuenti y el correo en cadena apelando los buenos sentimientos del lector son un ejemplo de ello. Reuniones, huelgas o manifestaciones convocadas para luchar contra las malvadas entidades que asolan nuestro mundo y proteger al débil apaleado. Y no puede ser de otro modo, no caben las medias tintas.
Llegará el día en el que el ser humano asuma la responsabilidad de sus actos y a la misma vez que realmente posee una libertad bastante limitada. Cuando caiga esta farsa que es la cultura meritocrática, en la que se supone que cada sujeto es dueño y amo de cada acción y pensamiento, avanzaremos hasta el siguiente peldaño de la evolución humana y social. El individuo no es tal, eso está más que explicado en mi primera entrada de blog. El que crea que posee la exclusiva de la libertad sobre sus acto y que sus diferencias con los otros que son “más malos” se deben a que son personas muy integras y luchadoras deberían despertar de su hermoso cuento de hadas. La fabulación consentida y favorecida por los gobiernos y las religiones (y se perfectamente que esta frase suena a conspiranoia) acerca de la responsabilidad y la libertad de decisión solo sirven para mantener el actual (mal) estado de las cosas, véase el sistema judicial.
Voy a meter el dedo en la llaga y estoy seguro de que mas de uno va a cerrar la boca con mi dedo dentro. Pederastia y odio. Que fácil se ve el asunto y cuanta hipocresía y simpleza mental hay en esas personas que le desean la muerte a la persona que padece este trastorno. Esta insana sociedad se ceba en la tragedia y en la pena, dándole galones de oro al que sufre y retirándole méritos a las personas que viven una vida feliz y tranquila o que simplemente han cometido algún error o la vida les ha llevado a ello. Acudimos rápidamente a plañir por el niño, al que se le inviste de total inocencia vital, y a crucificar al violador, que pasa a ser un desecho social y alguien digno de ahorcar. Que pronto lloramos al niño, pero que rápido se nos olvida cuando crece y hace lo que el mundo le ha enseñado ha hacer. Maniqueismo puro, buenos y malos, blanco o negro. No hay reflexión, ni global ni analítica, solo una corriente clasificadora que nos lleva a colocar una etiqueta de bondad o maldad pura sobre la frente del vecino. Sería interesante hacer una lista; maricas, prostitutas, publicanos, judíos, musulmanes, pederastas, ladrones, vagos, violadores, maleantes, policías... Y ahora cada cual que escoja los que mas les guste y los coloque en el área de buenos o malos según sus mamá cultura le enseñó. Aquella persona “que se comporta de forma inadecuada”(según el criterio del predicador religioso o moral de turno) tiene un origen y unos motivos para ser así, y en algunos casos, como el pederasta, sufre un verdadero trastorno mental, una enfermedad. A nadie se le ocurre tratar un resfriado, el embola, el sida o el cáncer encerrando a al paciente, para primero ser violados, según dictan las leyes de sus nuevos compañeros, y ser relegados al olvido después. Que Michel Onfray me perdone el parafraseo.
La comprensión y la tolerancia son putas que se van con quien más les paga. Para el grueso de la población el musulmán es malo, fanático, pone bombas y pega sus mujeres. Pero como valorar las cosas acríticamente nos gusta, resulta que nuestra tranquilidad mental alquila en moneda conciencia y presta momentáneamente a las prostitutas que tan baratas maneja. Ahora los malos son los judios, que son ricos, amigos de los perversos Estados Enidos, usureros y violentos. Porque claro, el judío es el banco, que es el enemigo del pueblo en general y E.E.U.U. es un demonio de malvado sin corazón. Empapelemos las facultades de pancartas antisemitas, las paredes de panfletos contra los israelíes y los buzones de mensajería informática con quedadas contra Israel. Pero a la misma vez lamentemos el genocidio nazi y todo lo que sufrieron, y si cabe, demos le un giro de tuerca más, usemos como pretexto el hecho de que fueron hacinados en campos de concentración y perseguidos para obligarlos a todos a ser santos en vida. Cuando pasen cinco minutos y volvamos a reformular nuestros criterios de comprensión y tolerancia, el palestino volverá a ser parte de ese colectivo religioso a que todo el mundo teme y odia, y al que consideran un peligro público.
En lugar de buscar información, conocimiento o comprensión de los eventos nos bastamos con tomar un bando sin saber que es lo que está pasando y odiar con toda la intensidad social y revolucionaria posible al colectivo enemigo al que le ha tocado al china. Buscamos chivos expiatorios a nuestras desgracias y a las del ajeno, sin darnos cuenta de que todos son cúmulos de circunstancias y de que nosotros mismos podríamos haber sido “el enemigo” si hubiésemos vivido lo mismo que ellos.
Si tanto duele Palestina, el africano que muere de hambre y que viene en patera, el niño guerrillero y otras personas en circunstancias complicadas, en lugar de patalear y gritar a las puertas de la Organización Pública, se deberían formar grupos y asociaciones que se informen y lleven a cabo iniciativas para paliar estas desgracias.
Pero claro, eso ocupa más de una tarde, y un paseo siempre airea las iras y las consciencias.
Llegará el día en el que el ser humano asuma la responsabilidad de sus actos y a la misma vez que realmente posee una libertad bastante limitada. Cuando caiga esta farsa que es la cultura meritocrática, en la que se supone que cada sujeto es dueño y amo de cada acción y pensamiento, avanzaremos hasta el siguiente peldaño de la evolución humana y social. El individuo no es tal, eso está más que explicado en mi primera entrada de blog. El que crea que posee la exclusiva de la libertad sobre sus acto y que sus diferencias con los otros que son “más malos” se deben a que son personas muy integras y luchadoras deberían despertar de su hermoso cuento de hadas. La fabulación consentida y favorecida por los gobiernos y las religiones (y se perfectamente que esta frase suena a conspiranoia) acerca de la responsabilidad y la libertad de decisión solo sirven para mantener el actual (mal) estado de las cosas, véase el sistema judicial.
Voy a meter el dedo en la llaga y estoy seguro de que mas de uno va a cerrar la boca con mi dedo dentro. Pederastia y odio. Que fácil se ve el asunto y cuanta hipocresía y simpleza mental hay en esas personas que le desean la muerte a la persona que padece este trastorno. Esta insana sociedad se ceba en la tragedia y en la pena, dándole galones de oro al que sufre y retirándole méritos a las personas que viven una vida feliz y tranquila o que simplemente han cometido algún error o la vida les ha llevado a ello. Acudimos rápidamente a plañir por el niño, al que se le inviste de total inocencia vital, y a crucificar al violador, que pasa a ser un desecho social y alguien digno de ahorcar. Que pronto lloramos al niño, pero que rápido se nos olvida cuando crece y hace lo que el mundo le ha enseñado ha hacer. Maniqueismo puro, buenos y malos, blanco o negro. No hay reflexión, ni global ni analítica, solo una corriente clasificadora que nos lleva a colocar una etiqueta de bondad o maldad pura sobre la frente del vecino. Sería interesante hacer una lista; maricas, prostitutas, publicanos, judíos, musulmanes, pederastas, ladrones, vagos, violadores, maleantes, policías... Y ahora cada cual que escoja los que mas les guste y los coloque en el área de buenos o malos según sus mamá cultura le enseñó. Aquella persona “que se comporta de forma inadecuada”(según el criterio del predicador religioso o moral de turno) tiene un origen y unos motivos para ser así, y en algunos casos, como el pederasta, sufre un verdadero trastorno mental, una enfermedad. A nadie se le ocurre tratar un resfriado, el embola, el sida o el cáncer encerrando a al paciente, para primero ser violados, según dictan las leyes de sus nuevos compañeros, y ser relegados al olvido después. Que Michel Onfray me perdone el parafraseo.
La comprensión y la tolerancia son putas que se van con quien más les paga. Para el grueso de la población el musulmán es malo, fanático, pone bombas y pega sus mujeres. Pero como valorar las cosas acríticamente nos gusta, resulta que nuestra tranquilidad mental alquila en moneda conciencia y presta momentáneamente a las prostitutas que tan baratas maneja. Ahora los malos son los judios, que son ricos, amigos de los perversos Estados Enidos, usureros y violentos. Porque claro, el judío es el banco, que es el enemigo del pueblo en general y E.E.U.U. es un demonio de malvado sin corazón. Empapelemos las facultades de pancartas antisemitas, las paredes de panfletos contra los israelíes y los buzones de mensajería informática con quedadas contra Israel. Pero a la misma vez lamentemos el genocidio nazi y todo lo que sufrieron, y si cabe, demos le un giro de tuerca más, usemos como pretexto el hecho de que fueron hacinados en campos de concentración y perseguidos para obligarlos a todos a ser santos en vida. Cuando pasen cinco minutos y volvamos a reformular nuestros criterios de comprensión y tolerancia, el palestino volverá a ser parte de ese colectivo religioso a que todo el mundo teme y odia, y al que consideran un peligro público.
En lugar de buscar información, conocimiento o comprensión de los eventos nos bastamos con tomar un bando sin saber que es lo que está pasando y odiar con toda la intensidad social y revolucionaria posible al colectivo enemigo al que le ha tocado al china. Buscamos chivos expiatorios a nuestras desgracias y a las del ajeno, sin darnos cuenta de que todos son cúmulos de circunstancias y de que nosotros mismos podríamos haber sido “el enemigo” si hubiésemos vivido lo mismo que ellos.
Si tanto duele Palestina, el africano que muere de hambre y que viene en patera, el niño guerrillero y otras personas en circunstancias complicadas, en lugar de patalear y gritar a las puertas de la Organización Pública, se deberían formar grupos y asociaciones que se informen y lleven a cabo iniciativas para paliar estas desgracias.
Pero claro, eso ocupa más de una tarde, y un paseo siempre airea las iras y las consciencias.
miércoles 31 de diciembre de 2008
Futuro del estudiante: Idiota de Salón
Con la creación de los primeros test, hijos de Galton y Binet, nacieron las primeras etiquetas científicas para clasificar y marcar jerarquías de capacidad entre sujetos. Concretamente, el termino “idiota”, que en sus orígenes latinos tenía un significado similar a mediocre o vulgar, fue uno de esos post-it que pegar en la frente de los sujetos para meterlos en el cajón de dementes y prescindibles. Para dar un poco mas de dramatismo al asunto es menester aclarar que, “por su propio bien”, muchos fueron ingresados y esterilizados para que no pudiesen engendrar descendencia infectados con el mal de su estupidez. La nota más curiosa a añadir a esto es que a posteriori, y para que este acto bárbaro se merezca un par de galardones más, ha quedado ampliamente demostrado que esos test carecían de la más mínima fiabilidad y se encontraban contaminados por un sesgo elitista y “cultureta” que por sus propias características no servía para evaluar absolutamente nada...
Añadamos otro giro de tuerca. Es bien sabido (y mal expresado en los medios de comunicación) que algunos tipos de autismos y retrasos mentales cursan con unas capacidades memorísticas que rozan lo inaudito. Personas capaces de tocar piezas de Mozart solo con haber visto como alguien lo hacía con anterioridad eran las que se salvaban del ostracismo y la internación en uno de estos pequeños Auschwitz auspiciados por una supuesta ciencia que solo tenía como objetivo demostrar lo que ella quería. Como animales de circo eran paseados por los salones de la alta sociedad para demostrar sus artes y satisfacer los ratos de ocio de los nobles o burgueses, según la época a elegir, y llenar las arcas de sus "bienintencionados mecenas".
Después de esta breve introducción histórica centremosnos en el asunto de hoy, el estudiante actual. Las actuales estructuras educativas, y doctrinas religiosas en general, se basan en lo que podríamos llamar "técnica del volcado del cuenco". El profesor, entidad mensajera del conocimiento absoluto e irrefutable ahoga (literalmente) al alumno, que debe mantener la boca abierta y tragar todo lo posible, al lanzar su torrente de sapiencia sobe el aula. Conviene dejar la figura del profesor a un lado, ya que su paradójico puesto, que se debate entre la figura de autoridad y el bufón vapuleado por unos padres que saben de modelos educativos lo mismo que un apio sobre física cuántica, merecería una par de actualizaciones mas.
Al igual que en se enseña en la gran mayoría de templos de las grandes religiones, el profesor, desde su sagrado púlpito, recita el salmo del día a una feligresía que esta preocupada por cualquier cosa menos por lo que allí se habla. Conocimiento del medio, lengua, matemáticas, historia, e incluso filosofía y la mal llamada "religión", que debería llamarse "Catolicismo y desprestigio de otras". Todas alejadas de la realidad del auditorio, y sin realizar un mínimo esfuerzo por acercarlas a los que deben conocerla, simplemente se entrega el libro, el profesor se encarga de explicar lo que dice y fin del día. Vuelta a correr al patio, la videoconsola, amigos, ordenadores y libros mas interesantes que los que se entregan en el aula. Y es que, al igual que toda la sociedad, los niños y adolescentes también evolucionan, sufriendo su forma de entender y acercarse al mundo un brusco cambio. Desde hace veinte o treinta años, el sistema educativo a recibido amplias críticas y sus métodos han dejado de ser funcionales, como demuestra claramente los resultados de fracaso escolar y desinterés general.
Ya desde primaria, al alumno se le enseña a no preguntar y así es, por extraño y falso que parezca. El grupo (los compañeros de clase) que quiere, por encima de todas las cosas en ese momento, que el profesor acabe su perorata los lleva a ser poco cariñoso con los preguntones de la clase, que lejos de ser los mas tontos, en esos momentos suelen ser los mas listos. También podríamos enumerar una larga lista de conductas del profesorado que hacen que el alumno tenga pocas ganas de interesarse por la materia, pero creo que en la cabeza del lector flota mas de una. Con este desinterés tan delicadamente inculcado llegamos a secundaria y bachillerato. En esta fase tenemos que incluir algo llamado “pubertad”, que lejos de ser un estado en el que el adolescente sufre una inevitable conversión de un Gremlym después de comer tras las doce de la noche, es un momento de cambio y maduración que nada tiene que ver con un preludio apocalíptico. Es la sociedad el elemento que lo desorienta lo suficiente como para que su natural y nada dañino estado de confusión lo conduzca a ser en un potencial delincuente. Con este estado de las cosas creo que se entiende que el poco empeño en hacer interesante el conocimiento académico formal desemboque en una ausencia total de interés en el estudio. También habría que reflexionar acerca un algo curioso y común al grueso de la humanidad,y es la consideración de que la escuela es sacrosanta, al igual que el estudio, por lo que todo alumno debe estar, cuanto menos, interesadísimos en lo que deberían estudiar. Todos sabemos que el ansia de estudiar y formarse academicamente viene marcado en nuestros genes y que como demuestra el estudio del chimpancé, que suele vestir toga universitaria, usar monóculo y tomar té con un dedo estirado, es común a todos los primates. Porque, por supuesto, nadie recuerda que la escuela es un proyecto creado a finales del periodo de la Ilustración e impuesto a una serie de sujetos.
Es más con todo estos mecanismo que fuerzan al sujeto a memorizar sin ganas ni pasión alguno, alejándolo de la comprensión que se obtiene tras la reflexión de los contenidos, llegamos a la universidad. Allí se reproduce todo lo comentado anteriormente, arrastrando el sujeto una maravillosa historia de desinterés, y estudiando una carrera elegida a prisa y de forma forzosa, ya que no tener estudios universitarios es, entre otras cosas, un estigma social.
Volvemos al atril, al sagrado púlpito y a la última forma de enseñanza dogmática, que ya no tiene la forma de un libro con una cruz encima, sino que se proyecta en forma de diapositiva sobre una pantalla blanca. Y el profesor, ese magnifico sujeto, perfecto (supuestamente) conocedor de su materia, pero nulo en la maestría de la enseñanza y el trato interpersonal, vomita de nuevo sus conocimientos sobre los presentes. El universitario, supuesto ente maduro e interesado en lo que estudia, se ve obligado ha hacer un gran esfuerzo, que en vez de situarse por encima de la barbilla, se centra sobre todo en el cuello, tras largas horas de atención ininterrumpidas y en la muñeca, que es la parte del cuerpo más usada por éste. Así, el sujeto ni sabe ni entiende, sino que graba a fuego las frases en su cerebro, para una vez pasado los exámenes desterrarlas al vacío y no volver a pensar en ellos jamás.
Los exámenes actuales son el peor enemigo de la enseñanza y el conocimiento en general. En ellos no se valoran las capacidades del estudiante en la materia, ni su comprensión, ni como se desenvolverían con ellos en la vida real. Solo se realiza una pobre estimación de como el sujeto X recuerda la frase P del libro J en el día V a la hora M. Estas evaluaciones premian la memorización incompleta, el análisis fragmentario de los contenidos y una escasa identificación del estudiante con el conocimiento que posee, más bien lo impulsan ha llevar a cabo un inútil esfuerzo titánico por aprender literalmente tomos y tomos de literatura específica sin valoración alguna de lo que en ellos se trata. Y este recorrido vital no es más que la conversión del ser humano en una entidad estúpida sin ilusión alguna por lo que hace, solo una herramienta dócil que acatará las órdenes sociales y concretamente de sus superiores, sin un solo atisbo de ingenio, creatividad o iniciativa. Solo maquinas con una gran capacidad para memorizar y cumplir ordenes.
Es curioso como lo que hace tres siglos atrás era el producto de una problema genético, un entorno poco favorecedor y un escaso conocimiento en la materia, en el siglo XXI se ha convertido en un fenómeno de masas deseable y hasta necesario. El universitario es una élite, se repite constantemente, y es cierto, una élite de Idiotas de Salón que memorizan lo que otros le piden para demostrarlo cuando otros se lo piden.
Añadamos otro giro de tuerca. Es bien sabido (y mal expresado en los medios de comunicación) que algunos tipos de autismos y retrasos mentales cursan con unas capacidades memorísticas que rozan lo inaudito. Personas capaces de tocar piezas de Mozart solo con haber visto como alguien lo hacía con anterioridad eran las que se salvaban del ostracismo y la internación en uno de estos pequeños Auschwitz auspiciados por una supuesta ciencia que solo tenía como objetivo demostrar lo que ella quería. Como animales de circo eran paseados por los salones de la alta sociedad para demostrar sus artes y satisfacer los ratos de ocio de los nobles o burgueses, según la época a elegir, y llenar las arcas de sus "bienintencionados mecenas".
Después de esta breve introducción histórica centremosnos en el asunto de hoy, el estudiante actual. Las actuales estructuras educativas, y doctrinas religiosas en general, se basan en lo que podríamos llamar "técnica del volcado del cuenco". El profesor, entidad mensajera del conocimiento absoluto e irrefutable ahoga (literalmente) al alumno, que debe mantener la boca abierta y tragar todo lo posible, al lanzar su torrente de sapiencia sobe el aula. Conviene dejar la figura del profesor a un lado, ya que su paradójico puesto, que se debate entre la figura de autoridad y el bufón vapuleado por unos padres que saben de modelos educativos lo mismo que un apio sobre física cuántica, merecería una par de actualizaciones mas.
Al igual que en se enseña en la gran mayoría de templos de las grandes religiones, el profesor, desde su sagrado púlpito, recita el salmo del día a una feligresía que esta preocupada por cualquier cosa menos por lo que allí se habla. Conocimiento del medio, lengua, matemáticas, historia, e incluso filosofía y la mal llamada "religión", que debería llamarse "Catolicismo y desprestigio de otras". Todas alejadas de la realidad del auditorio, y sin realizar un mínimo esfuerzo por acercarlas a los que deben conocerla, simplemente se entrega el libro, el profesor se encarga de explicar lo que dice y fin del día. Vuelta a correr al patio, la videoconsola, amigos, ordenadores y libros mas interesantes que los que se entregan en el aula. Y es que, al igual que toda la sociedad, los niños y adolescentes también evolucionan, sufriendo su forma de entender y acercarse al mundo un brusco cambio. Desde hace veinte o treinta años, el sistema educativo a recibido amplias críticas y sus métodos han dejado de ser funcionales, como demuestra claramente los resultados de fracaso escolar y desinterés general.
Ya desde primaria, al alumno se le enseña a no preguntar y así es, por extraño y falso que parezca. El grupo (los compañeros de clase) que quiere, por encima de todas las cosas en ese momento, que el profesor acabe su perorata los lleva a ser poco cariñoso con los preguntones de la clase, que lejos de ser los mas tontos, en esos momentos suelen ser los mas listos. También podríamos enumerar una larga lista de conductas del profesorado que hacen que el alumno tenga pocas ganas de interesarse por la materia, pero creo que en la cabeza del lector flota mas de una. Con este desinterés tan delicadamente inculcado llegamos a secundaria y bachillerato. En esta fase tenemos que incluir algo llamado “pubertad”, que lejos de ser un estado en el que el adolescente sufre una inevitable conversión de un Gremlym después de comer tras las doce de la noche, es un momento de cambio y maduración que nada tiene que ver con un preludio apocalíptico. Es la sociedad el elemento que lo desorienta lo suficiente como para que su natural y nada dañino estado de confusión lo conduzca a ser en un potencial delincuente. Con este estado de las cosas creo que se entiende que el poco empeño en hacer interesante el conocimiento académico formal desemboque en una ausencia total de interés en el estudio. También habría que reflexionar acerca un algo curioso y común al grueso de la humanidad,y es la consideración de que la escuela es sacrosanta, al igual que el estudio, por lo que todo alumno debe estar, cuanto menos, interesadísimos en lo que deberían estudiar. Todos sabemos que el ansia de estudiar y formarse academicamente viene marcado en nuestros genes y que como demuestra el estudio del chimpancé, que suele vestir toga universitaria, usar monóculo y tomar té con un dedo estirado, es común a todos los primates. Porque, por supuesto, nadie recuerda que la escuela es un proyecto creado a finales del periodo de la Ilustración e impuesto a una serie de sujetos.
Es más con todo estos mecanismo que fuerzan al sujeto a memorizar sin ganas ni pasión alguno, alejándolo de la comprensión que se obtiene tras la reflexión de los contenidos, llegamos a la universidad. Allí se reproduce todo lo comentado anteriormente, arrastrando el sujeto una maravillosa historia de desinterés, y estudiando una carrera elegida a prisa y de forma forzosa, ya que no tener estudios universitarios es, entre otras cosas, un estigma social.
Volvemos al atril, al sagrado púlpito y a la última forma de enseñanza dogmática, que ya no tiene la forma de un libro con una cruz encima, sino que se proyecta en forma de diapositiva sobre una pantalla blanca. Y el profesor, ese magnifico sujeto, perfecto (supuestamente) conocedor de su materia, pero nulo en la maestría de la enseñanza y el trato interpersonal, vomita de nuevo sus conocimientos sobre los presentes. El universitario, supuesto ente maduro e interesado en lo que estudia, se ve obligado ha hacer un gran esfuerzo, que en vez de situarse por encima de la barbilla, se centra sobre todo en el cuello, tras largas horas de atención ininterrumpidas y en la muñeca, que es la parte del cuerpo más usada por éste. Así, el sujeto ni sabe ni entiende, sino que graba a fuego las frases en su cerebro, para una vez pasado los exámenes desterrarlas al vacío y no volver a pensar en ellos jamás.
Los exámenes actuales son el peor enemigo de la enseñanza y el conocimiento en general. En ellos no se valoran las capacidades del estudiante en la materia, ni su comprensión, ni como se desenvolverían con ellos en la vida real. Solo se realiza una pobre estimación de como el sujeto X recuerda la frase P del libro J en el día V a la hora M. Estas evaluaciones premian la memorización incompleta, el análisis fragmentario de los contenidos y una escasa identificación del estudiante con el conocimiento que posee, más bien lo impulsan ha llevar a cabo un inútil esfuerzo titánico por aprender literalmente tomos y tomos de literatura específica sin valoración alguna de lo que en ellos se trata. Y este recorrido vital no es más que la conversión del ser humano en una entidad estúpida sin ilusión alguna por lo que hace, solo una herramienta dócil que acatará las órdenes sociales y concretamente de sus superiores, sin un solo atisbo de ingenio, creatividad o iniciativa. Solo maquinas con una gran capacidad para memorizar y cumplir ordenes.
Es curioso como lo que hace tres siglos atrás era el producto de una problema genético, un entorno poco favorecedor y un escaso conocimiento en la materia, en el siglo XXI se ha convertido en un fenómeno de masas deseable y hasta necesario. El universitario es una élite, se repite constantemente, y es cierto, una élite de Idiotas de Salón que memorizan lo que otros le piden para demostrarlo cuando otros se lo piden.
lunes 29 de diciembre de 2008
Into the West
Lay down
Your sweet and weary head.
Night is falling,
You have come to Journey's End.
Sleep now,
And dream of the ones who came before:
They are calling,
From across the distant shore.
Why do you weep?
What are these tears upon your face?
Soon you will see
All of your fears will pass away,
Safe in my arms.
You're only sleeping.
What can you see on the horizon?
Why do the white gulls call?
Across the sea, a pale moon rises
The ships have come to carry you home.
Dawn will turn, to silver glass
A light on the water, all souls pass.
Hope fades, into the World of Night
Through shadows falling, out of memory and time.
Don't say: we have come now to the end.
White Shores are calling
You and I will leave again.
And you'll be here in my arms
just sleeping.
What can you see, on the horizon?
Why do the white gulls call?
Across the sea, a pale moon rises
The ships have come to carry you home.
And dawn will turn to silver glass
A light on the water grey ships pass
Into the West.
Traducción
Apoya tu dulce y cansada cabeza
La noche cae
Has llegado al final del viaje.
Duerme ahora,
Y sueña con los que vinieron antes.
Están llamando
A través de las orillas distantes.
¿Por qué lloras?
¿Que hacen esas lágrimas sobre tu cara?
Pronto verás
Que todos los miedos pasarán
A salvo en mis brazos, Sólo estás durmiendo.
¿Qué puedes ver en el horizonte?
¿ Por qué graznan las blancas gaviotas?
En el horizonte, una pálida luna se eleva
Los barcos han venido para llevarte a casa
La oscuridad se transformará en cristal plateado
Una luz en el agua, todas las almas pasan.
La esperanza se debilita, en el mundo de la Noche
Cayendo a través de las sombras, fuera de la memoria y del tiempo.
No digas: hemos llegado al final.
Las Blancas orillas llaman
Tú y yo partiremos otra vez
Y tú estarás en mis brazos
Solo durmiendo
¿Qué puedes ver en el horizonte?
¿ Por qué graznan las blancas gaviotas?
En el horizonte, una pálida luna se eleva
Los barcos han venido para llevarte a casa
Y la oscuridad se transformará en cristal plateado
Una luz en el agua, los barcos grises pasan
Hacia el oeste
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Nada muere, pues nada es, solo es posible el fue y el será. El aparente ser de las cosas es una fotografía, un parpadeo fugaz en una milagrosa e inabarcable eternidad. Así lo que está arriba estará abajo, y lo que está abajo ascenderá a las cimas más altas. Las montañas se convierten en abismos y las simas mas oscuras se convierten en los picos del mundo. Engañados por nuestra breve e imaginativa percepción de las cosas creemos que lo que vemos es la misma sustancia de la realidad. Si fuéramos dioses, eternos observadores del cosmos, el nacimiento y muerte de las estrellas nos parecerían una medida adecuado para marcar los días, y ese sería nuestro día. Si nuestros años de vida fuesen los de un gato, la vida de un humano se nos antojaría excesivamente larga.
La misma consciencia es una ilusión, al igual que lo es la vida. No somos sino el resultado de una compleja relación entre multitud de elementos... los átomos componen las moléculas, las moléculas las células y los materiales, las células los seres vivos, los materiales los objetos del mundo, los seres vivos se desarrollan en los contextos que generan los objetos en el mundo, formando ecosistemas. Esos ecosistemas vuelven a interactuar sobre los seres vivos y los objetos del mundo, sin olvidar que los seres vivos conforman sociedades y los objetos del mundo interactuan entre si de infinitas formas. Un lienzo no es tal, no es en si mismo. Es una composición de colores, habilidad e intención que está en constante evolución al relacionarse con el resto de objetos del mundo, aunque nosotros no podamos verlo en una sola vida. De hecho, los mismos átomos son compuestos e incluso esas partículas se conforman de otras que se relacionan entre si.
La muerte no es el fin, no es la desaparición de la consciencia y el cuerpo vivo, pues ninguno de los dos han sido en esencia. Ambos son el resultado de las interacciones e intercambios con el resto de las cosas, así, una sociedad mantiene la misma existencia y entidad que las consciencia, el organismo y el propio Cosmos. En un punto del vasto tapiz de la realidad, una serie de elementos confluyen de una forma a la que llamamos vida, a la que dotamos de permanencia y fin, pero realmente la misma “vida” es cambio en todos sus aspectos, sin progresiones ni retrocesos, solo interacción y relación.
No nacemos ni morimos, somos parte de todo y todo forma parte de nosotros. La muerte solo es el reencuentro inconsciente con la totalidad de la existencia.
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