viernes, 10 de abril de 2009

Nuevas tendencias.

El ciego seguidor de la derecha se sabe católico, inquisidor, paladín y, en definitiva, iluminado. Entidades vivientes que pueden recurrir a lo que sea para cumplir con sus fines, pues estos son justos y sagrados. Y así lo confiesan. Sin reparo ni pudor insultan y malmeten como mejor les parece, normalmente girando argumentos como veletas al viento. Vease, Jimenez Losantos.

Entrar en mas valoraciones a este respecto sería caer en la redundancia de lo ya sabido por todos. No obstante, hay una nueva corriente en nuestra sociedad, siempre innovadora en la desgracia. La ignorancia y el miedo se han cansado de volar en gaviota y ahora pasea con otros símbolos. Sin duda, la transmigración de las almas es una realidad indudable y culpable de este renovado estilo de pensamiento. A través del velo de la muerte, las almas revolucionarias de los sans-culottes ha vuelto y se han aposentado en los cuerpos de la juventud, no antes sin darse un paseo breve por Rusia. Un afán colérico, aterrorizado y obsesivo tiembla en las mentes de los nuevos déspotas fanáticos.

No queda paz bajo el Sol para los hijos de esa extraña izquierda atea que mira por ideales platónicos y cielos cristianos. Todo está repleto de peligros, traidores y burgueses. En todo vibra el poder de los que se posicionan en la comodidad y que manejan con sus hilos los movimientos del mundo. Y por supuesto, el revolucionario tiene que gritar su justa cólera y arrastrar con ella a todo aquel que se manifieste en contra, aplicando un etiquetado ad hoc que suele incluir fascista y burgués como palabras estrella.

Los nuevos mandamientos incuestionables de un grupo que propugna por la libertad, la tolerancia y la reflexión pasan por alto un mínimo interés por las personas. Anticapitalismo, antiburgues, antifascista, antisistema, anti, anti, anti, anti... pero ¿a favor de qué? ¿Que credibilidad merece una mentalidad que solo quiere destruir pero que no plantea ninguna mejora? La Nueva Inquisición de nuestra época son muchachos y muchachas que tiran a la hoguera de la ignominia a cualquiera. Así, sin subordinada ni complemento del nombre. Cualquiera puede ser acusado de burgués, fascista o intolerante sin causa alguna. Eso incluye a los propios integrantes de estos grupos, o mejor dicho, a aquellos integrantes de otros grupos que comparten las mismas ideologías y formas de conducta pero que están escindidos al estilo del anglicanismo y el catolicismo, sin nada que los diferencie, excepto el capricho de un soberano.

Autodeterminación de los pueblos, caída del sistema económico actual (no se para que tanto grito si al final se cae solo) y destrucción de la Iglesia. ¿Por y para que? Solo una explicación o un motivo. Y por favor, ahora alguno que beneficie en algo el bienestar de los que estamos sobre el mundo. Pedir autodeterminación para cada grupo que se sienta distinto es algo muy bonito, una idea inspirada en los más altos ( hipócritas e incorrectos) valores de nuestra sociedad. Pero seamos sensatos, esta escisión en grupos sería arbitraria, caprichosa y cambiante, y por lo tanto caótica. Garantizar el respeto a la diversidad y asegurar las libertades de los grupos es distinto a exigir que cualquier grupo se independice sin contar con la voluntad del resto del pueblo. Que desaparezca el sistema económico capitalista y ortopédico que tenemos en al actualidad no es solo algo deseable, sino también necesario, pero ¿de verdad se arregla mediante el uso de palestinos, camisetas del Ché y peinados radicales o descuidados? Hasta donde he llegado a comprender en esta vida, los problemas se arreglan mediante soluciones y crear sistemas alternativos que sean funcionales podría ser una posibilidad, pero por lo que se, ninguna opción ha salido de estos grupos. Y bueno, la persecución contra la Iglesia es la gran paradoja. La cultura occidental es católica/protestante y nadie puede decir lo contrario. Querer derribar las estructuras viciadas y obsoletas que la religión ha creado en nuestra civilización es algo loable. No obstante, los participantes de esta ideología revolucionaria queman las iglesias mientras elevan loas a la religión islámica en aras de la tolerancia. La judía no tiene tanta suerte, como ya se vio en una entrada anterior.

Me confieso como una suerte de ateo que cree que la política de izquierda es positiva. ¿Por qué? Porque no podemos hipotecar nuestra felicidad y posibilidades en la vida por un hipotético después, y la existencia de una entidad superior es imposible de demostrar o refutar. Existe una ética y moral que trasciende la necesidad de una religión y que parte de las mismas bases de la convivencia con nuestros congéneres y con el propio mundo. Respecto a la política, considero que aquella que tiende a facilitar la vida de las personas y a reducir desigualdades injustas es la mejor para todos. Con estos presupuestos me resulta imposible aceptar ideologías que miran por encima de los sujetos y los sacrifican en favor de una utopía, capricho de una mentalidad obsoleta surgida de la ignorancia y el miedo, herramienta que usan unos pocos para mover a una juventud desorientada necesitada de aceptación y alguien en quien poder confiar.

3 comentarios:

  1. La siguiente, "Massssssss media"

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  2. Illo loco escribete argo asin q yo lo entienda no? enga surmano, te kiero a jierro.

    nv

    PD: acierta ahora quién cojones soy y dímelo por msn.

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  3. Amor, actualiza el blog!!!
    Soy Leti, la alicatada.

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