martes, 23 de febrero de 2010

Violencia de género

Para empezar creo que aclarar la diferencia entre sexo y género es importantisima. El sexo es la diferenciación anatómica entre hombres y mujeres, el género es la atribución que la cultura hace sobre estos. A continuación sería necesario diferenciar entre justificar y explicar. La violencia, como cualquier otro acto puede ser analizado, buscando sus causas y consecuencias, cuestión distinta es que pueda ser tomada como válida moralmente. La violencia de género proviene de los estereotipos y roles de género que se imponen a hombre y mujeres desde el nacimiento. Se fomenta en niñas las sumisión, el cuidado a otros, la propensión a la tristeza y el uso del lenguaje. En niños se fomenta la dominación, las expresiones coléricas, las actividades físicas y el individualismo.

Desde este análisis no es nada difícil ver que la violencia de género no es más que una consecuencia lógica de esta forma de crianza patriarcal y machista. Aunque se centre el poder en los hombres, no se puede imputar toda la culpa a éstos, ya que la mujer también se ha encargado de transmitir esta forma de socialización en su entorno.

La realidad es que tanto hombres como mujeres son víctimas de una socialización deficitaria en las que parte de sus potencialidades son sometidas a la norma cultural, perdiendo gran parte de su libertad (y felicidad) en el proceso. Ahora bien, la posición de la mujer (socialmente hablando) se encuentra por debajo de la del hombre, en un estado de indefensión mayor que debe ser subsanado, con las consecuentes reformas legislativas que sean necesarias. No podemos cometer el error de convertir al agresor en un simple monstruo y a la afectada en una simple víctima. Las dos partes de la pareja han jugado las partes del rol que le correspondían según los dictados culturales, lo que, en la practica, los convierte a ambos en parte del problema. Lo que resulta obvio a todas luces es que, aún siendo los dos perjudicados por los roles y el contexto, la mujer se encuentra en una situación de vulnerabilidad psicológica mayor que nos obliga a protegerla de las acciones de su pareja.

Es llamativo ver como en las opiniones que se vierten sobre este tema en las redes sociales y medios de comunicación, por bien intencionadas que sean, comenten el error de querer defender a las mujeres desde el propio machismo. Decir que las mujeres tienen como arma el chantaje emocional y que los hombres tienen la fuerza, sigue manteniendo esa perspectiva cultural que atribuye una serie de características a la persona por el simple hecho de poseer unos genitales u otros en el momento del nacimiento. Los estudios científicos que se han llevado a cabo recientemente sobre este tema demuestran que las diferencias son mínimas. Pequeñas variaciones cerebrales, que en su mayor parte es probable que se deban a la educación diferencial de niños y niñas, la mayor competencia para la carrera atlética y el lanzamiento de pértiga de hombres sobre mujeres y otra serie de pequeñísimos detalles que poca relevancia tienen en el día a día, de poco sirven para justificar los actuales roles de género. La única forma de luchar contra el machismo (al menos que yo conozca) es desde la perspectiva de la igualdad, es decir, el feminismo. Aunque corrientes que provienen del machismo han intentado convertir este término en sinónimo del hembrismo, que si defiende la superioridad de la mujer sobre el hombre, éste solo defiende la igualdad de ambos sexos. Si hay alguna duda sobre esto, solo resulta necesario consultar el diccionario de la RAE.

Es conveniente, también, romper ciertos mitos interesadamente mantenidos que van al hilo de lo ya expuesto. Frases como "yo eso no dejaría que me lo hiciesen", "ser maltratador no es de ser persona normal" o "eso es culpa suya por juntarse con quien no debe", son tópicos que nos alejan de la realidad, distanciándonos de la posibilidad de convertirnos en víctimas o agresores, a la misma vez que colocamos a los implicados en el grado de "infrapersonas". El hecho es que la educación recibida tiene un peso crucial y fundamental en el desarrollo de la persona y sus opciones en el futuro. Es extremadamente probable que una persona que crece con modelos de conductas que lo incitan a la agresión, los reproduzcan en el futuro, ya que lo visto y vivido se convierte en la herramienta con la que tratar el mundo que nos rodea. Por esto mismo, a pesar de que muchas voces afirmen lo contrario (ninguna de ellas por lo que he visto se fundamente en una reflexión elaborada o fundamentada en una ciencia útil para su explicación), una mujer maltratada o un hombre maltratador pueden cambiar su forma de ver el mundo y afrontarlo y si se le ofertan otras formas alternativas que contemple como más saludables. Resulta práctico para la persona de a pie considerar que el que mal obra es porque así lo desea libremente y que si él bien lo hace es porque su naturaleza es buena. Siglos de investigación desde diversos ámbitos que buscan conocer los fundamentos de la vida y comportamiento humano (sociología, psicología, pedagogía, antropología...) demuestran claramente que la bondad o maldad innata es un mito que no se ajusta al mundo en el que vivimos. Tanto el "bueno" puede hacerse "malo" como el "malo" puede hacerse "bueno".

Finalmente, una recomendación que se podría deducir fácilmente de todo lo que se ha comentado. Si realmente queremos que desaparezca la nociva diferenciación que existe entre hombres y mujeres, resulta necesario eliminar de la educación de nuestros niños y niñas el rosa y el azul, las muñecas y las pistolas, las cocinitas y los balones, o mejor aún, combinarlos en su crianza. No obstante, esta sugerencia irritará a la mayoría y le parecerá una barbaridad que va en contra de la naturaleza del sexo del niño/a y los dictados sociales. En este caso no estaría de más plantearse si este pensamiento no es similar a lo que algunos aún hoy piensan sobre la violencia de género: "lo natural es que un hombre controle a su mujer y que le pegue si es necesario".

3 comentarios:

  1. Plas plas plas! Increible explicación desde la primera linea hasta la última. No tengo palabras. Gracias por escribir y transmitir mensajes como estos.
    (Noemunfer)

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  2. Existe un librito llamado "El fútbol y las casitas" de Lera en el que precisamente habla de este tema ^^

    Saralaqueantestecaiamal.

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  3. Hola Daniel. Te felicito por tu Blog y por tus entradas; realmente muy enriquecedoras. Me gusta cómo explicas con claridad y sencillez la diferencia entre los conceptos sexo-género, explicar-justificar, feminismo-hembrismo, innato-adquirido. Precisamente hoy estaba viendo con mi mejor amiga una basura de programa en el que se intentaba justificar en base al deficit de testosterona, la supuesta dificultad de la mumjer para el manejo de maquinaria industrial... ¡Increible! Para mí el nacer sería algo así como la primera página de un libro en blanco donde van y vamos escribiendo. Sí, "vamos", porque yo también confío en la capacidad de las personas para reencontrar esos renglones torcidos, borrarlos y reescribirlos. Sin embargo, para el cambio social yo le daría más importancia al aspecto profiláctico de una educación feminista en las escuelas y en el entrono de influencia.
    Por cierto, esa chica con la que vi aquel programa es Lara. Sí, ya sé que os conoceis. Un abrazo majete!

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