domingo, 5 de septiembre de 2010

Soy

Soy más...
que alguien desesperado por conocer a alguien
que una máquina de sarcasmo hiriente
que un estudiante con una media mediocre
que una fiera colérica
que un manipulador con pintas de santo
que un celoso del amor que reciben los demás
que un prepotente que enmascara su miedo
que un manojo de torpeza
que un obseso con ansia de sexo
que una canción repetida una y otra vez
que una decisión mal tomada
que un organismo no tan bien adaptado
que una reacción exagerada ante una nimiedad
que un cuerpo que no se ajusta a la moda
que un consejero que ignora sus consejos

He cometido errores, algunos mínimos, otros que han hecho verdadero daño. En ocasiones no quise ver mi egoísmo y mis fallos y tejí una compleja red de excusas y justificaciones, que por suerte, se acabó desmoronando. Estoy lleno de lagunas, de miedos y de dudas, pero eso es lo que me hace realmente persona, de hecho, una buena persona. Comprendí que la humildad, la flexibilidad, la naturalidad y la cortesía son los pilares que tienen que sostener a una persona y su bondad. Lo que aparentemente puede ser débil es la mejor de las opciones. Querer ser el rey y la estrella más brillante solo extenúa y hace destacar una faceta y rebajando el resto, dejándome a merced del mérito y reconocimiento que otro quiera dar. Es mejor estar apacible que elaborando logros.

Querer retener lo que uno cree suyo es perderlo teniéndolo en las manos, es centrarse en el hecho de poseer en lugar aprovechar lo que se recibe. Simplemente es mejor que olvide que algo es mío por derecho, que realmente me pertenece. Las cosas vienen y van, con sus ritmos, con sus maneras, y la añoranza no ayuda a apreciar lo que de nuevo trae la corriente. Igual que exigirle a la vida solo distrae del resto de regalos que nos va dando. Desperdiciamos tantas sorpresas pidiendo sin ver que tenemos ya, creyendo estúpidamente que realmente sabemos que es lo mejor, manteniendo expectativas que solo quieren confirmarse...

Realmente soy una suma positiva. El paseo que he dado por la vida de los demás ha llenado su tiempo con ternura, diversión, reflexión, energía y tranquilidad. Los fallos que he cometido no enturbian lo que realmente de bueno he podido ofrecerles a los demás y a mi mismo. Al fin y al cabo, esos fallos, que llamamos experiencia, son los que me han situado en la posición de no cometerlos y comprender quien soy y quienes son los demás. Creo que no me queda más opción que amarme a mi mismo, y por extensión, al resto del mundo, ya que al fin y al cabo, todos formamos parte de los mismo.


1 comentario:

  1. Gracias a ti, en cinco minutos contigo se aprende más que en toda la carrera. Me das ganas de vivir, y me ayudas a ver que la vida no es tan complicada como la queremos hacer.

    Yo también tesquiero.

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