viernes, 8 de octubre de 2010

Del trasfondo de Éxodo


I. Reflexión del Viajero


Ya no hay amaneceres

pero tampoco la noche viene a vestirnos

Ni oriente ni poniente,

guardan ya ningún sentido.


Los mapas quedan viejos,

los zapatos están raídos,

los bastones tronchados,

las capas no protegen del frío,

sin rumbo ni dirección,

faltan el agua el pan y el vino.


Pero ya no es esa época,

atrás quedó el oscurantismo,

somos caminantes de las estrellas

merodeadores del espacio infinito,

nuestras alas son metálicas

y ellas nos llevaran a nuestro destino.


II. Plegaria a los Caídos


Manchados de sangre,

sangre de nuestros hijos,

de nuestra Tierra muerta,

no tenemos cobijo.


Pecadores somos,

asesinos por compromiso

segadores de vidas,

valoramos los motivos

los que ahora viven

lo hacen por los Caídos.


Vivimos en vuestro silencio,

pero no por ello nuestro olvido,

somos los que quedamos

y por vosotros persistimos

cada plegaria que elevamos

recuerda el Gran Sacrificio.


III. Reclamo de la Fuerza


El metal es nuestra tierra

las estrellas nuestro hogar,

pero el dolor y el pesar no nos quiebran

ahora somo eternos caminantes,

la esperanza de una nueva Era

recorremos las senda del Éxodo,

ni el hielo ni el fuego nos quema.


Parias del miedo y la guerra

somos las semillas de la vida

desterrados por fauces hambrientas

heraldos de iluminación

durante el retorno a una negra era

Nada nos puede, brilla en nuestro corazón

el recuerdo de nuestra Tierra


Que el pesar no nos pueda

aunque se apague el viejo Sol

aunque se conviertan en cenizas

lo que de Ella queda

seguiremos siendo Hermanos

hasta que el último de nosotros desfallezca

viajaremos hasta hallar el nuevo Hogar

o alcanzar al Otro Lado la vida eterna.

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