lunes, 24 de enero de 2011

22

Para poder amar,

primero reconoce tu odio.

Para ser libre,

primero toca tus cadenas.

Para perdonar,

primero acepta el agravio.


Aquello que se niega

se oculta y se deja de ver,

pero no por ello

deja de estar presente.


Lo que está tapado

no se puede mirar,

lo que está guardado

no se puede tocar,

y sim embargo permanece.


Si nosotros mismos lo alejamos

pero nos lo dejamos atado

sin querer reconocer la cuerda,

cargaremos con grandes pesos toda la vida.


Acepta tu naturaleza,

la perfección es una falacia,

las expectativas deforman el mundo,

las exigencias extenúan el ánimo.


Deja de querer convertir la arena en agua,

y descubriras que vivías en un oasis.

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