sábado, 23 de abril de 2011

35, 36, 37, 38 y 39

35

Cada sujeto tiene una perspectiva,

cada pueblo encuentra su razón de ser.

Ni uno solo no ha buscado

el origen de los manantiales.


Cada acción a tenido una desencadenante,

cada adaptación proviene de un ambiente.

¿Si cada cultura se desarrolla sin perjuicio

y su integrantes caminan por la felicidad,

que causa puede existir para interferir?


Si cada cual maneja las herramientas

y con destreza resuelve sus conflictos

¿Porque debemos sustituir sus instrumentos

para imponer un criterio que les es ajeno?



36

Es natural de los seres humanos

querer encontrar la Causa Primera

y desear comprender el Sagrado Principio.

Por ello según según sus sensibilidades

dan nombres a la Fuente de la que todo procede.


Si la riqueza humana no fuese infinita

no encontraríamos discrepancia,

raíz del desarrollo y la devastación,

y serían escasas las visiones.


¿Porque violentarse con otras definiciones,

si la nuestra es tan distinta de las otras

como las otras de la nuestra?

¿Porque contravenir los dictados básicos

de virtud y cooperación?


Si los seres humanos manifiestan hostilidad

y siembran en las relaciones desconfianza

¿en que momento dejaremos de ver traidores?

¿cuando terminaremos de proclamar herejes?

¿cesarán en algún momento de armarse mártires?



37

Toda Ley sobre lo Divino y Humano

poseen un común en su fundamento,

las cosas reciben su debida retribución

sin mediación de ajusticiadores humanos.


¿No es mejor entonces,

vigilar la justicia de nuestras acciones

que acumular agravios?

¿No es preferente pues,

dejar al tiempo trabajar

y atenuar los rencores?


No hay río que no baje una colina,

ni hoja que no arrastre el viento

¿porque empeñarnos en empujar el agua

o levantar la hoja?


Si se ausenta la amenaza,

no es necesario levantar los brazos,

más vale dejar el mundo obrar

que dictaminar daño contra un inocente.



38

El dogmatismo de cualquier creencia

empaña su bondad.

La obcecación en una ruta

pierde a cualquier caminante.


Si la duda lleva a la pregunta

y la pregunta a la resolución

¿que hay que temer

de cuestionar nuestras ideas?


Si cada momento difiere del otro

y requieren acciones distintas,

¿porque emponzoñar la sabiduría

de tiempos pasados?

¿Acaso no es mejor

tomar las Palabras Antiguas

y ver en que sus requisitos

ahora pueden ser distintos?


Ningún Padre sensato

somete a su descendencia

a sufrir por la tradición y la autoridad

cuando proclaman amor y concordia,

nadie que desee el bienestar de los suyos

ata a su parentela a ruedas de molino.



39

Cuando se guerrea por creencias

se olvidan los vínculos y los compromisos,

los malestares se desarrollan sin dificultad

y el odio arraiga como mala hiedra.


No hay acto más vil que someter a otros

y asentar mediante coherción

las rutas de su vida,

olvidar a la persona

para alcanzar nuestros ideales.


Hay contradicción entre cuidar del otro

y atar yugo a su cuello,

es contradictorio afirmar su persona

y negar su libertad de pensar y obrar.


Si el acto no repercute en daño

y el sujeto transita su bienestar

¿que necesidad hay

de dictaminar Bien y Mal?

¿si se encuentra en paz,

el intrusismo no la mermará?


Por ello,

no hay mayor error

que abanderarse de virtuoso

no hay mayor falacia

que la creencia en los absolutos

no hay mayor ambivalencia

que atacar con el arma que criticamos

no hay mayor calamidad

que ser el inquisidor de los inquisidores.

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