domingo, 29 de mayo de 2011

¿De que estamos hablando?

Parece ser que una inconformidad creciente está devorando el movimiento que empezó en el quince de Marzo. Una bestia huele a rivalidad y a ego, a bulo y a mentira, a cólera y enemistad. Siendo tan alta la meta no logro entender porque valen excusas tan pequeñas para hacer saltar la sangre. Quizás recuerde mal, pero esto empezó para revelarse contra un sistema opresor y dañino. Creo que ya es lo bastante complejo como para que nos distraigamos con cosas menores.


Estamos desarrollando un exquisito paladar para distinguir los nombre y apellidos de quién están detrás de cada acción. Está empezando a crecer un tercer ojo crítico, pero no hacia los argumentos, sino hacia de quien procede la propuesta. Que lamentable y que doloroso ver como las suspicacia está matando lo más importante que está pasando en mucho tiempo. La conspiranoia en la que estamos cayendo va ha terminar por hacernos cortarnos la mano derecha, simplemente por estar a la derecha de nuestro cuerpo, ya que creemos que por estar ahí nos intentará estrangular.


Se debe una felicitación:

Felicidades, hemos caído en la trampa del recelo, la individualidad y el mérito. Ellos lo intentaron y nosotros lo hicimos posible. Ellos no educaron para temernos y nosotros estamos siguiendo sus instrucciones con intachable eficacia. Bravo, el malestar hacia lo injusto se está convirtiendo en aversión a nuestros vecino/a.


Nos estamos arrogando el privilegio de elegir la Verdad, el Buen Camino. Benditas sean las redes y los grupos de facebook, que son el principal instrumento con el que nos estamos perdiendo en nuestra camino, el que entre todos/as construimos. La mascara de Internet aleja del mundo y sin ver las sensibilidades de los demás sentamos cátedra sobre lo que se debe hacer. Como martillos estamos machacando lo que sea necesario porque nos sentimos agentes iluminados e imprescindibles de un cambio por el que el mundo nos debería estar agradecido. Nuestras opiniones no están siendo sobre piedras, son sobre personas y sus creencias. Pedimos respeto mientras descalificamos las motivaciones e intenciones de otros. Planteamos nuestra alternativa sin tener en cuenta que con ella desprestigiamos a otros y los desautorizamos. Pedir igualdad y justicia mientras imponemos a los demás, suena tanto a tribuna parlamentaria... ¿estamos siendo un organismo paralelo pero no institucionalizado que sustituirá al actual para desempeñar el mismo papel con otros nombres? Prudencia, necesitamos un paso atrás y pensar sobre lo que hacemos.


La extraña fijación que se mantiene con la cuestión de la acampada es bochornosa. ¿Diseñar alternativas al sistema? ¿reflexionar sobre propuestas? ¿preparar escritos para enviarlos a las autoridades?¿Participar de la gestión de los movimientos? ¿Alentar a la gente con buenas palabras? No, por favor, es preferible que nos dediquemos a dirimir sobre la acampada y como Salomones sin sabiduría darnos a la polémica. No comprendo, con la cantidad de trabajo que tenemos entre manos, porque dedicamos tantas horas ingentes a postear en facebook cuestiones de relevancia secundaria y a pelearnos entre nosotros. Si cada cual ya tiene algo que hacer, no se dedicas a meterte en la labor que otras personas estén desempeñando y menos a cargar contra ellos con un ariete. Aceptemos que cada cual está protagonizando un papel y con paciencia y simpatía reflexionemos sobre lo que los demás nos ofrecen y argumentan. Las circunstancias van cambiando y las necesidades que satisfacer también, así que aceptemos este principio sagrado y que cada cual intente adaptarse como buenamente pueda y si siente alguna desorientación que consulte con el resto de compañeros/as.


¿Soy el único que siente un profundo cansancio por la existencia de etiquetas? ¿Es necesario que sigan existiendo varios grupos que dividen a la gente en varias iniciativas cuando se supone que todos vamos en el mismo barco? Estado de malestar, DRY, gestión de la acampadas, etc... lo mejor que pueden aportar en este momento es transitar hacia la fusión en una sola plataforma común. Sin negociaciones, son dudas ni peros ¿Qué se necesita negociar si se supone que todo lo nuestro ya es común? Me aburro de esa vehemencia por identificar de donde viene cada uno y de las ansias de protagonismo por pertenencia que se exhibe en ocasiones cuando aquí todos y todas somos uno.


Recordad, hermanas y hermanos, que no hay mejor decisión que la que se toma con prudencia, mejor compañía que la que se disfruta y mejor reflexión que la que se comparte. Ánimo.


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