viernes, 13 de enero de 2012

El gran logro del catolicismo

El catolicismo es ese inseparable ángel y demonio que nos acompaña día y noche y nos da su moralina. A tod@s y cada un@ de nosotr@s, su mensaje nos ha calado. Por libre pensantes que nos sintamos y nos guste felicitarnos por ello, la mácula de este dogmatismo pesa sobre nuestras conciencias y actos. Es frecuente que quienes practican el ateísmo moralizante y recalcitrante no quieran percatarse de la influencia de hasta que punto están hablando por boca de la santa misa. Tampoco es desdeñable el condecorable esfuerzo que la Iglesia, desde sus inicios, realizó para monopolizar la visión del mundo de toda la humanidad.


Podríamos empezar por una simple pregunta ¿ porque le llaman religión cuando quieren decir catolicismo? Los criterios que son básicos para el mantenimiento y la predicación del catolicismo solo encuentras hermanación con las distintas versiones de los monoteismos, es decir, el judaismo y el islamismo. El resto de las religiones, que son muchas y variadas, no tienen nada que ver con el mensaje que el catolicismo difunde. Lo único que suelen tener en común es la creencia en una fuerzas solo tratables mediante procedimientos místicos y espirituales. Incluso esta idea puede ser engañosa, ya que los preceptos de algunas religiones promulgan la necesidad de un comportamiento digno en lo mundano, sin componente más allá que el de la necesidad de una ética consustancial a nuestra naturaleza humana y al respeto a los derechos ajenos.

Un gran número de estas otras religiones, las alejadas de un Cosmos regido por un Dios que maneja en su mano la vara del castigo, no contemplan la "salvación". Es frecuente que se tome la religión como una válvula de escape y consuelo ante el miedo a la muerte. Pero cuando no se cree en la conciencia ¿que consuelo puede haber? Esto ocurre por ejemplo en la reencarnación de hinduismo y budismo, en las que los occidentales, por obra y gracia del catolicismo hemos mal interpretado su significado. La reencarnación tiene que ver con la entrada en el cuerpo de la "mente" o la "conciencia" en otro cuerpo tras morir. La idea se aproxima más a que lo que pasa de un cuerpo a otro es la forma de actuar. Muchas de las religiones neopaganas defienden que unas vez que morimos nos fusionamos con la Naturaleza, en el sentido más literal del término. Es decir, que nos descomponemos y con eso formamos parte del ciclo natural.

La visión de la religión como algo ascético, alejado de lo mundano y lo empírico es otro error de concepto. Como ya se ha dicho, muchas religiones contemplan el contacto con lo mundano desde los propios factores de lo mundano como su base. Esta es la base del karma, que no es otra cosa que la de vigilar tus actos para evitar daños, cuyas repercusiones, de una forma u otra, volverán a ti. También es la base del taoísmo, en la que lo fundamental es la naturalidad,la sencillez y la adaptación al entorno, sin más adornos ni plegarias. El budismo puede ser un notable ejemplo que contradice esta visión, aunque parezca justamente lo contrario. El ascetismo de gran parte de las ramas de esta religión no pretende otra cosa que lo mismo que quiere el científico al aislarse en un laboratorio. La investigación budista pretende el conocimiento de la mente y su perfección, no en balde, se han adelantado con sus hipótesis a las conclusiones de la neurociencia y la psicología 2000 años. El compromiso de cierta rama del budismo con la investigación se manifiesta de una forma contundente en la estrecha colaboración que Daniel Goleman y el actual Dalai Lama han mantenido para investigar el cerebro humano y su funcionamiento. La afirmación de este último acerca de la necesidad de modificar las forma de conocer el mundo ofrecida los textos sagrados en base a la mejor explicación que pudiese dar la ciencia destierra el gran mito de la confrontación entre ciencia y religión. No olvidemos que al fin y al cabo, la posición de líder en este tipo de religión se consigue mediante la adquisición del grado de experto en su forma de empirismo, cosa no muy distinta a la que pasa (o debería pasar) en la jefatura de un laboratorio.

Se suele considerar también que la religión es cosa de personas estúpidas, ingenuas e ignorantes, ovejas que obedecen ciegamente los mandatos de un superior o de un libro. Toda noción de persona que se considere a si misma religiosa es la de un paleto inconsciente. Dar un paseo por la historia contradice esto de forma contundente. Averroes, Maimonides, Abenezrá, Siddharta Gautama, Newton, Einstein, Ghandi... no son personajes históricos a los que fácilmente se les pueda tildar de continuistas o de ineptos. En todos los casos aportaron inventos, descubrimientos o revoluciones sociales que hasta al día de hoy nos han sido útiles o nos han inspirado para crear un mundo mejor.

Otro tópico es que la religión es una cosa de tiempos antiguos, algo extraño que ayudaba al ser humano a explicar la realidad mediante elementos sobrenaturales. El ateísmo nacido del catolicismo dirá que gracias a la ciencia (excluyendo a las perspectivas nihilistas) podremos conocer el mundo con precisión y sin defectos. Paradojicamente, lo que investiga la ciencia hoy en día (después de que cierta rama de ésta se hubiese enfrentado a las creencias religiosas para refutarlas y adquirir la potestad de decidir que era la verdad, aunque fuese temporalmente) termina por coincidir con teorías que las viejas religiones ya postulan, aunque con sus propios términos. Por ejemplo, el budismo con la cuestión de la conciencia, el taoísmo con la física cuántica o las teorías del éter con el boson de higgs. La gran broma en esto, es que la ciencia en si misma logra explicar pero sin demostrar nada, ya que son las aplicaciones de algunas de las teorías que van apareciendo y cayendo en el desuso las que llevadas a la práctica desarrollan la tecnología. Las religiones no necesitan explicar el comportamiento de los neutrinos, ya que su objetivo es esencial e imperecedero, la búsqueda del porque y para que de la existencia del ser humano y el mundo. La variedad de respuestas son abrumadoras y la variedad de sus contenidos, aún más.


Creo que queda claramente evidenciado que religión no es sinónimo de catolicismo ¿Pero a que se debe esta identificación? Desde que una versión muy distinta del cristianismo original se convirtiera en la religión oficial de Roma occidente empezaría a vivir una era oscura en cuanto a lo que a variedad de creencias se refiere. La Iglesia, aliada de las fuerzas militares y las autoridades civiles difunde su mensaje. Para ello levanta imágenes y edificios como símbolos del poder de su Dios, del mismo modo que el Imperio llenaba de estatuas de sus emperadores divinizados las ciudades y caminos. Tradicionalmente, las culturas tomaban a las deidades de las demás civilizaciones de una forma armoniosa. Con el monoteísmo esto cambia. No hay lugar para otra fe y otro dogma que el que traían en sus manos. Poco a poco intentan destruir todo lo referente a las religiones ajenas que encontraban, distintas a las que se profesaban en la capital. Por algo, el término pagano proviene de "pagu" o "pagui, aldea y aldeano respectivamente. Las tradiciones milenarias son eliminadas, no solo la deidad en cuestión, y con ello, los conocimientos acumulados.

El otro camino era el de la distorsión de las historias autóctonas, frecuentemente mediante la acción de los monjes copistas que cristianizaban los relatos orales que encontraban. Llegados a este punto, la quema de brujas fue el paso final para erradicar cualquier conocimiento o espiritualidad que no proviniese de su autorización. Una enorme cantidad de pensador@s e investigador@s a lo largo de la historia de la Iglesia se han encontrado con su vara, como es el conocido caso de Galileo.


Con este panorama, árido de variedad y solo con esquejes que partían del dogma católico, el poder se garantiza por la concesión de Dios. La verdad, la ética, el conocimiento, todo queda en manos del mismo colectivo. La religión occidental queda asumida por esta fe y por la presencia rechazada del islamismo y el judaísmo. Se entiende pues que lo que es religión está en la esfera de las doctrinas del catolicismo y lo que está fuera de está es obra del Diablo y la superstición. Cuando otras formas de pensar irrumpen en esta situación, por la nula posibilidad de tomar una base distinta, aunque se opone a esta hegemonía eclesiástica, parte de la misma base y mantiene el mismo fundamento profundo; el control de la ética, el comportamiento y las normas. En lo demás, se convierte en un enfrentamiento en el que la negación de las tradicionales visiones "religiosas" se consideran un triunfo para la evolución de la humanidad. El término superstición es arrebatado al catolicismo y se convierte en un arma contra si mismo, pero a la misma vez le sigue beneficiando. Al asumir que cualquier perspectiva religiosa se asemeja al proceder católico, quienes pretenden la liberación del ser humano de los criterios que éste impone, lucha contra todo lo que no parte de su propia perspectiva, llamando a quien no es sumiso a sus dictados supersticios@ e ignorante.


De este modo, dos creencias que pretenden ser hegemónicas y absolutas se enfrentan, confundiendo a las masas e impidiendo el desarrollo de la humanidad. Un occidente cientificista con su ideología llena de trazas católicas y sacerdotes católicos que usan la ciencia para respaldar la existencia de sus pecados. Las religiones atacadas por la obra de una de tantas que nada tiene que ver con ellas. Las posturas que hablan de libertad negando y ridiculizando creencias fundamentales ajenas que nada tienen que ver con lo que critican. Mientras tanto, y siguiendo en la hegemonía por la confusión creada, l@s autentic@s enemig@s de la libertad, la prosperidad y el desarrollo humano siguen retozando gracias a nuestros estúpidos y vacíos enfrentamientos.

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