jueves, 15 de julio de 2010

12

No es buen regalo el que se da a otro
pero se ofrece a uno mismo,
lo que es entregado mientras se mira hacia si.

Así como el favor que espera ser devuelto
no es sino intercambio encubierto,
lo que se da sin tener en cuenta lo que el otro necesita
no es más que intención de controlar y confirmarse.

Cada semilla necesita su suelo,
cada río contiene una cantidad de agua,
plantar en piedra no da fruto,
beber del pantano produce enfermedades.

Da a cada cual lo que realmente necesita
y no busques someterlo con palabras zalameras
ni con copiosas comidas ni generosas ofrendas.

No hay mayor maldad que torcer las necesidades ajenas
y convertirlas en cauces de la propia satisfacción,
no hay perversión mayor que vender amor al mundo
cuando se pretende sumisión y esclavitud.

No hay persona más cruel
que el que se acerca a los otros
para sacar beneficios
manipulando su corazón.