lunes, 15 de agosto de 2011

44, 45 y 46

44

Quien elige acompañarse de pensamientos tristes

tintará sus ojos de colores oscuros

y nada saciará su melancolía.


Si las penas vienen y van

¿Porque prestarles más atención de la necesaria?

Todos los huéspedes son buenos invitados

pero se vuelven prisioneros

si los obligamos a quedarse

y retener lo que debe partir

nunca da buenos resultados.


¿No es envenenarse a si mismo

dejarse clavadas las espinas?

¿No es incluso más lamentable

dejarlas para lucirlas?

¿Quien puede caminar el sendero

cuando las llagas cubren sus piernas?

¿Como se puede curar una herida

si en lugar de tratarla

se la roza y admira

empeorándola aún más?


Quién busca el aprecio por su pesar

solo obtendrá la compañía

de quienes quieren reconocimiento

por sus muestras de misericordia.

En semejante compañía

¿Quién podrá apreciar la vida

si siempre se demora

entre quejar y consuelos?

¿Como podrá tener libertad

se se ha convertido en cárcel y carcelero?


45

Grande es nuestra creatividad

para elaborarnos deficiencias

y mayor aún,

nuestro ánimo para temerlas.


Si cada ser humano es distinto

¿que utilidad tiene la comparación?

Si no nos conocemos

¿como sabremos nuestros defectos?


¿No es acaso,

compararnos a un modelo

lo que nos hace percibir defectos?

¿No es por un criterio de perfección

que creemos ver lo que es imperfecto?


¿Que bien nos puede hacer

mirar hacia afuera

y tomar una pauta ajena

en lugar de hacia dentro

y descubrir nuestra vía propia?

¿No es entonces más útil

no despreciarnos

y tomarnos como somos?


46

Es frecuente en las personas

actuar de dos maneras.

Siendo cada ser humano

como un diamante,

tendemos a ocultarnos o a lucirnos.


Al temer el desprecio y no conocernos

nos tapamos y encubrimos

no dando nuestra virtud al mundo,

mostrándonos cabizbajos y malhumorados.


Al temer ser ignorados

y tener falsa imagen

nos exhibimos y actuamos

llenándolo todo de palabras vacías

o cortando con nuestras aristas


¿No es preferible la simpleza

de dar lo que somos?

¿No es que por cavilar

y ajustarnos a las expectativas

caemos en el artificio?

Si todo diamante es hermoso,

solo necesita su propia luz para brillar.