sábado, 25 de junio de 2011

Alegato a favor del Orgullo y la Dignidad

http://www.youtube.com/watch?v=zfCzP8FJma0

Mañana ( o ya casi más bien hoy) es una una fecha crítica y polémica. Se celebra aquí el día del Orgullo y la marcha reivindicativa y festiva recorrerá las calles de mi tan castiza ciudad. Reconozco que antes me resultaba muy molesta esta celebración, casi como varias efemérides que no tuviesen el conveniente beneplácito del público. Pero mi opinión ha cambiado bastante, por fortuna para mi. Puedo suponer que haber pasado 7 años de mi vida como estudiante en un colegio católico, en el que la flexibilidad y la tolerancia solo eran trajes para los domingos, tiene algo que ver.


Hay mucho motivos para defender este día, muchos más que faltas por los que censurarlos. Los alegatos esgrimidos siempre son los mismos, con el mismo tono y por bastante gente, pero mil lemings pueden estar rotundamente equivocados. Nuestra sociedad se ancla en lo normativo, lo regularizado y lo establecido. Pautas fijas y formas concretas con las que conducirnos en la vida que se identifican con lo justo, bueno y bello. Lo demás es una curiosa excentricidad con la que divertirse en el mejor de los casos y un acto de repugnante que destruir en el peor. En esta marea de hombres y mujeres grises, cada uno con sus deberes, obligaciones y rutinas, todo debe estar estipulado y la innovación solo es bien acogida cuando sirve al patronato de los que pisan nuestros cuellos. Pensad en quienes acceden a los puestos de poder en política, economía y educación ¿Personas innovadoras, personas que trabajan por el bien común, personas de impecable recorrido ético? La respuesta es no y creo que eso bien lo sabe a estas alturas todo el mundo.


La fiesta del Orgullo es la fiesta de la aceptación, el momento en el que cada cual toma sus prendas más estrafalarias, sus actitudes más exageradas y su dolor lo viste con más trajes y maquillaje que nunca, si es lo que le apetece. Es un momento maravilloso en el que se rompe con las actitudes establecidas y lo políticamente correcto ¿Porque ha de ser una proclamados unos derechos y una dignidad desde sobriedad y el silencio? ¿Porque las personas de bien son racionales, sobrias y calmadas y no hacen nada que contravenga la norma de la sociedad bien pensante? Mirad la sociedad, mirad nuestra cultura y donde estamos. Es esa forma de vivir y actuar el cepo con el que el poder nos ata y nos somete, porque si no eres de una forma, si no actuás de una manera, no eres una personsa de bien. Pues perdonadme, pero prefiero caerme a un pozo antes que ser reconocido por quienes llevan este barco como uno de los suyos.


Es esta sociedad hipócrita la que obliga a los manierismos, la que no quiere ver la homosexualidad en los campos de fútbol, la que quiere ver a una lesbiana como una camisa de cuadros y unos vaqueros, la que no comprende lo hermosa que puede ser una transexual y que un transexual también es viril. Es esta cultura la que nos encorseta, la que nos empuja a ser de una forma lo suficientemente alejada de la norma que ella misma impone como para podernos señalar con el dedo, para que nos excluyamos en getos donde nos nos insulten ni maltraten, para que necesitemos un día en el que reivindicar nuestro honor y orgullo por ser lo que somos. Y después de eso, mirarnos con desdén y decir "Pues no quieren ser normales los maricones estos ¿para que se comportan así y para que quieren un día?"

Maldita sea la hora en la que yo quiera ser como quien habla así, que desde la doctrina del poder y la infelicidad de su existencia rechaza lo que tiene tanto del resto de la humanidad como él o ella. Esta castración continua tiene que tocar a retirada. Este deseo de asimilarse al mundo gris que algunos promocionan debe cesar. Ese mundo en el que se venden armas a países a los que les robamos los recursos, para que en su guerra, el expolio le resulte más barato. Ese mundo en el que patentes médicas son compradas por respetables multinacionales para que sus productos sigan en el mercado. Ese mundo en el que cuando unos vecinos se pelean nosotros subimos el volumen de la televisión para aislarnos de nuestra propia humanidad.


Esta es nuestra guerra y bendita sea nuestra trinchera, porque en ella no hay pistolas ni cuchillos ni alambre de espino, hay tacones, purpurina y música. Nuestra batalla la libramos día a día y en esta ocasión destacada, algunos de mis hermanos y hermanas que viven este conflicto, muestran sus trajes y armas para la contienda, cuya capacidad no es la de blindar su cuerpo ni dañar el de los demás. Es la de sorprender, la de admirar, la de animar, la de guardarse en este día el dolor y la confusión que llevamos dentro en esta oscura nación. La de custodiar nuestro dolido amor por el rechazo de amistades, profesores, jefes, compañeros y familiares, a favor de una efemérides en la que recordar que nuestra dignidad es tan buena como le cualquier otra persona y que un traje de chaqueta, como entendemos nuestro sexo o con quien nos acostamos no nos hace mejores ni peores que el resto.