miércoles, 23 de febrero de 2011

27, 28 y 29

27

La gente considera que existen responsabilidades

y de ellas hacen camino y pauta.

Trazan sus rutas siguiendo estas normas

y descubren tarde que fueron puestas por otros.


Avanzados en el camino temen retroceder

y se aferran a él con más fuerza,

que cuando desconocían

que no seguían su vía natural.


Es prudente retroceder cuando se ha avanzado mucho,

es necesario sopesar las posibilidades,

es razonable cuestionar nuestras conductas,

es imprescindible no dejarse arrastrar.


Seguir nuestra vía natural es como una piedra,

que de difícil desplazamiento al principio,

cuando comienza a rodar,

no cesa hasta que llega a la falda de la montaña

y allí encuentra su lugar sin esfuerzo.


Seguir las directrices y obligaciones

cuyo origen desconocemos,

es como arrastrar la misma piedra

hasta la cima de la montaña

contra el curso natural y por orden ajena.



28

Hace difícil el trato la falta de honra

y no hay nada más importante

que atenerse a la sinceridad.


La distorsión de la realidad

solo genera confusión momentánea

y todo artificio requiere de más artificios.


Maquillar lo evidente, encubrir lo cierto,

desviar las emociones, engañar las percepciones,

mucho trabajo para tan negativo fruto.


Es mejor ser consecuente

y exponer los hechos tal y como se viven

sin temor a replica ni deseo de aplauso.



29

No es bueno andar prometiendo constantemente

ni querer contentar a todos con palabras zalameras.

Crear expectativas y contravenirlas sin motivo

es traicionar la palabra dada.


Traicionar la palabra dada

hace poco fiable a la persona,

si no podemos confiar

¿como podemos vivir unidos?


La relación sana entre personas

establece compromisos explícitos

que cuidan de propios y ajenos

y que a nadie dañan.


Si no eres sincero contigo y con el otro

¿como vas a poder crear un compromiso adecuado?

Si no cumples con el pacto

¿como vas a salvaguardar el propio bienestar?


La fidelidad a lo establecido entre personas

es la base y sustrato de la convivencia,

por ello,

creemos nuestras propios compromisos,

evitemos replicar los de otros,

revisemos los que ya tenemos

y cumplamos lo prometido.


Quien mucho promete

encuentra demasiadas encrucijadas,

quien exige

se encuentra insatisfecho,

el que da demasiado

acaba vacío,

es mejor atenerse a lo necesario

y acepar el cambio en las cosas.