martes, 24 de enero de 2012

Yo también lo lamento, pero así, no. (Práctica de mi derecho a la opinión y a la rabia.)

Movilización masiva por que un adolescente con mala vida mató a una adolescente típica y después, por miedo a las represalias, intentó ocultarlo todo. La supuesta justicia que se pide importa mucho, lo suficiente como para movilizar a 25.000 personas en Sevilla. Todas las demás mujeres que se han visto abocadas a situación de maltrato y que han sufrido daños no se merecen la misma atención y respaldo. Las mujeres a las que se le mutila el clítoris tampoco. Todas las jóvenes que padecen trastornos por la opresión de modelos físicos lejos de la normalidad mucho menos. Aquellas que tiene que vivir amargadas en puestos de secretaria porque no se les permite ocupar otro puesto, ni si quiera considerarlo ¿Y del resto de personas que sufren? Miles que mueren de hambre porque nos apropiamos de sus tierras y exportamos sus productos. Niñ@s que son obligados a entrar guerrillas y a los que se les obliga a matar a sus familiares a través de la venta de armas de nuestros estados, para que las empresas tengan coltan barato. Madres africanas a las que nestle vuelve dependientes de su leche para que sus hij@s dependan de sus productos . Nativos americanos a los que se les desecan sus territorios para que coca-cola llene sus latas. Menores de edad hacinados cosiendo para que nikke y adidas tengan grandes margenes de beneficios. Niñ@s con los que Bayer experimenta para que su productos sean mejores y nuestras píldoras sean perfectas.


Os importa mucho que se tenga venganza, que la cabeza de un puñado de personas que ni lejos son las que más daño nos hacen estén en la pica. Adelante, hablad de familia, amor y tolerancia. Hablad de dignidad y principios. Hablad de justicia. Hablad y hablad, pero no os detengáis ni un momento para daros cuenta de que estáis arremetiendo contra personas, exactamente iguales que la asesinada y que vosotros. Personas que no han tenido una vida maravillosa y llenas de lujos, que por lo que se ha visto, han aprendido poco y mal. Crucificadlos para poder creer que si mueren el mundo será un lugar mejor, para que durmáis con la tranquilidad de creer que podéis arreglar los verdaderos problemas del mundo con medidas tan sencillas y directas. Para creeros que vuestra rabia y deseo de dañar es distinto al que el tenía cuando levantó el cenicero ¿Que distingue a un asesino de otro asesino? ¿Que distingue a una persona que desea la muerte de otra que hace lo mismo?


Publicáis estados y fotos con mensajes virales y violentos, defendiendo cosas que no sabéis si son o no así. Os basta la palabra de la televisión, la del sagrado ídolo, para que lo creáis. La misma que os engatusa todos los días, la misma que os esclaviza a valores alienigenas. La misma que te pondría contra la espada y la pared si con eso lograse algún beneficio. Sin saber lo que ha ocurrido, sin conocimiento absolutamente de nada, os ponéis por encima de cualquiera que contradiga vuestra visión sin base. No importa lo que haya hecho la policía ni el trabajo de los jueces. Solo importa lo que vuestro odio dicte. Ese odio que la televisión os ha dicho que debéis tener para ser personas buenas y dignas. Para que demostréis vuestra humanidad y capacidad empática con la familia de la asesinada. Y por supuesto, quien no lo comparte es otro monstruo, como yo, al que debería de ocurrirle una tragedia similar para que comprendiese tan gran sufrimiento. También a la hoguera.


Que no pare la fiesta, que quienes que no odian por los dictados de unos medios de comunicación perminiciosos y los desvaríos de una familia hundida por el dolor sean asediados. Que todo el mundo opine lo mismo, que las herramientas del poder digan que debemos sentir, que se nos divida en buenos y malos. Entretenéos con una desgracia puntual, pero no miréis lo podrida que está toda la manzana. Pasead por las calles para desear daño y sufrimiento, para que con el fuego fanático os sintáis llenos de poder y de capacidad para ser personas que defienden la verdadera justicia. Yo me río, me río de eso a lo que llamáis justicia, aunque comparta vuestra desazón por la muerte de ella y el dolor de la familia. Vivimos en una sociedad en la que la gente evade sus impuestos, vive cómodamente porque otras personas sangran y mueren para proveernos de nuestros caprichos, en la que se mangonea a las personas para que las élites manden sobre el resto. Una sociedad en la que no se pueden alzar voces divergentes, en la que las opiniones no se secundan con argumentos, sino por masa de apoyos, autoridad y moralina. Una sociedad en la que un adolescente que ha vivido una vida de mierda comete el error más grande que puede cometer una persona y que comenten muchas más por desgracia y se convierte en el Gran Elegido.


El es el Gran Elegido, el chivo expiatorio del sacrificio. Limpiemos nuestras consciencias magnificando sus errores. Seamos benditos porque el es maldito. Esa es vuestra justicia, atacar a una consecuencia de un Estado quejumbroso, de una sociedad corrupta y desorientada. Destruir a quién también sufre en lugar de buscar que es lo que produce el sufrimiento. Vuestra justicia es calificar y etiquetar, poner toda vuestra atención aquí para olvidar los verdaderos males que nos están comiendo. Vuestra justicia no es justicia, porque es egoísta, porque solo queréis tener la satisfacción de que las cosas quedan como creéis que deben estar, no porque cada cual reciba la reparación al daño que haya recibido.


¿Sobre quién os queréis poner? Miles de personas trabajan todo el año para dar lo mejor de si, para conocer, para aprender. Personas que arriesgan su vida por la dignidad y los derechos ajenos. Personas que dedican su vida a servirse y a servir a los demás, para erradicar la fuente de nuestros males ¿Y que es lo que hacéis vosotros, que aclamáis justicia? Lleváis a cabo vuestras vidas dentro de los parámetros que se os han inculcado como correctos, cerráis vuestros ojos a las grandes injusticias y os volcáis en esta triste tragedia. No hacéis justicia, lucháis por arrebatarle la dignidad que le queda a otras personas. Eso nunca puede ser justicia.


Ojalá, Marta no hubiese sufrido esa suerte, ojalá su familia no se encontrara dolorida por la pérdida, ojalá los implicados no hubiesen ocultado lo que se debería saber, ojalá Miguel hubiese tirado el cenicero contra la pared. Pero ojalá también, esas 25.000 personas salieran todos los días a la calle para luchar por lo que día a día le están arrebatando. Por la liberación de esas personas que son esclavas para que nosotros tengamos nuestra comodidad. Ojalá 25.000 personas se encontraran para debatir sobre lo que están necesitando en sus vidas. Ojalá 25.000 personas estuviesen dispuestas a sacrificar su tiempo para dar verdadera ayuda al resto. Ojalá 25.000 personas se manifestaran por el bien de la humanidad y no por el mal de cinco.