martes, 4 de enero de 2011

Pequeño informe sobre educación (mu penco)

Orientación psicopedagógica

Informe de bloque 1-Educación Infantil

Daniel Martín Barrera





Educación e Infancia


Este informe pretende ser una breve reflexión acerca de algunos aspectos puntuales pero cruciales en la educación infantil y en los primeros años de vida del ser humano. Este se deriva de la amplia biografía de la asignatura, los contenidos de clase y la base conceptual adquirida durante el transcurso de la carrera misma.


El prisma a través del cual se aborda la educación y el trato infantil adolecen de una falta de precisión a la hora de acercarse a las necesidades de los más pequeños. Este sesgo se asienta en creencias bien arraigadas en nuestra sociedad y cultura, en el que olvidamos que los bebes y niños/as tienen su propia forma de ver el mundo y de construir su conocimiento acerca de este, con puntos comunes con el adulto, pero también con notables divergencias. Parte de estos contenidos ideológicos están en cierto modo vinculados a la comodidad de padres y madres, la sobrecarga de tareas de estos, el reparto de roles, la influencia de las grandes compañías y la desactualización de la información aportada por un prisma más científico.


Un punto importante a tener en cuenta en el correcto desarrollo del sujeto es la estipulación, tanto por calidad como cantidad. El niño/a debe tener acceso a utensilios y juegos que estimulen su motricidad, percepción y cognición, atendiendo a una serie de características evolutivas que predominan según la edad, por ejemplo, el uso de colores vivos e intensos desde los primeros meses de vida. Instrumentos de uso difundido como el correpasillos o "tacataca" y los jardín de juegos acotado, al contrario de lo creído popularmente, son elementos que dificultan la relación del pequeño/a con su entorno, experimentación y desarrollo. Imponen sobre el sujeto una serie de limitaciones a la movilidad que no repercute solamente en su motricidad, sino en la cognición, al disminuir la variedad y riqueza de las interacciones y asentando un sentido de separación con el ambiente y de espera. Es obvio, que en algunos momentos, el uso de estos instrumentos es una gran opción a tener en cuenta para evitar accidentes o intoxicaciones cuando no se puede prestar la debida atención. Es conveniente recordar que todo esto no se hace por el mismo arte de hacerlo, sino por facilitar la integración del niño/a en su entorno y su adecuado desarrollo, por lo que resulta muy interesante que pueda contras con elementos cotidianos (atendiendo a que estos no sean perjudiciales ni peligrosos para él/ella) tales como ovillos, sartenes, coladores... etc.


Otro aspecto relevante a tener en cuenta, vinculado a la formación ideológica del sujeto, son las formas de entretenimiento a las que este accede. La formación de un sujeto sano y bien desarrollado pasa por la reflexión crítica y la observación de las propias preferencias y necesidades. Es habitual que se den por sentadas la idoneidad de ciertas actitudes y conductas aunque éstas acaban demostrándose como inútiles en el mejor de los casos y extremadamente dañinas en el peor. En este caso podemos centrarnos en la temática del género, fundamental en la formación de la identidad del niñoa/a. Como bien ha sido demostrado, las expectativas de los adultos acerca de las características debidas al sexo que el niño/a tiene poseen un peso fundamental en el comportamiento futuro de este. Esto no significa que no existan factores netamente biológicos en las diferencias de comportamiento, pero si indica que la socialización y el entorno moldean y desarrollan el comportamiento del sujeto mucho más allá de lo que el aparataje biológico permite. El entorno habitual de crecimiento no ofrece flexibilidad al niño/a, sino que le obliga a conducir sus conductas por una vía única, haciendo ver que ésta es la forma adecuada de comportarse, sentir y pensar, mostrando otras alternativas como desviaciones y demostraciones de rareza, inadecuación o debilidad, recibiendo duras censuras y críticas por ello. Es sencillo entonces llegar a la conclusión de que nuestros pequeños/as tendrán una identidad hipotecada, deudora de una posición arrastrada por los siglos que no se ha parada a contrastarse a si misma y a buscar el desarrollo integral del sujeto. Sabiendo ya que el medio está repercutiendo en el aprendizaje de modelos y conductas, debemos mantenernos vigilantes ante los mensajes que estos envían.


Dos son las rutas a través de las cuales se entrenan las habilidades del sujeto y se forja su yo; por un lado el juego y por otro la observación. Durante el juego se ensayan formas de actuar y se ponen en práctica recursos de forma segura y sin riesgo, en un campo semiregulado en el que se comprueban los límites admisibles por uno mismo y por el otro. Por esto, debemos facilitar una amplia gama de alternativas, flexibles en su ejecución y atendiendo a que no se encuentre excesivamente estructurada, ya que esto puede coartar la creatividad que el niño/a pueda poner en práctica. Resulta positivo también que estos estén relacionados con la experimentación y el contacto con el entorno para que por si mismos puedan desarrollar nociones sobre el tiempo, la masa, la velocidad, el cálculo, la interacción social... etc. En el ámbito de los modelos de conducta, podemos decir que éstos ofrecen al sujeto ejemplos sobre como comportarse, pensar o sentir, por lo que encontramos en este factor un punto de referencia para predecir la conducta y explicarla de indudable valor. Por ello, los padres y madres, siendo los pilares básicos de esta función, deben atender con gran delicadeza a su propio proceder, ya que están presentando una pauta a sus propios hijos que estos tomarán desde los primeros momentos de su vida. No solo los padres y madres juegan un papel crucial a este respecto, sino que elementos externos a a la familia también se presentas como guiones de conducta. El mercado y la sociedad lanzan estereotipos que obligan a seguir para encajar en los cánones de bondad, belleza y adecuación que imponen. Sin dejar de admitir que algunos valores o conceptos transmitidos son aceptables, hay una gran amplitud de estos que actúan como un veneno que anula al sujeto y lo convierten en herramientas y engranajes para actuar en el futuro según los dictados y ordenes de otros. Los modelos ofrecidos en algunas series y películas, como las emblemáticas sagas de Disney, suponen pautas encorsetadoras, que bipolarizan a niños y niñas conductas de género muy concretas que finalmente terminan por jugar en contra tanto de ellos y ellas mismas como de la sociedad en su conjunto. No por ello para el desarrollo de los infantes lo más adecuado sea meterlos en una burbuja y alejarlo del entorno, la solución más adaptativa pasa más bien por el otro polo. Lo interesante es que el niño/a aprenda a cuestionarse desde bien pronto tanto a si mismo como a los elementos que le rodean. La cuestión no es introducir la duda metódica cartesiana en la vida del niño/a y agobiarlo/a con constantes preguntas. Más bien es ayudarle a ser consciente de su propio proceso de aprendizaje y de su forma de actuar, para que así logre por si mismo construir una identidad flexible pero segura, abierta pero no inestable, vinculada al otro pero no esclava de éste.


Como último punto, situado como tal, no por menor importancia, sino porque recapitula lo dicho anteriormente, será interesante abordar las guarderías y las escuelas infantiles como punto de crítica y reflexión. Éstas están estructuras alrededor de los patrones ya citados, en los que prima el aprendizaje matemático, lectoescritor, racional, individual, competitivo y estructurado. Aún en la guardería se permite una mayor interacción alumno-alumno sin excesiva rigidez, cosa que si podemos contemplas a medida que va aumentando el curso. A medida que esto ocurre, podemos observar en las guarderías y escuelas españolas como los ritmos se van volviendo más estrictos, las normas más numerosas, los castigos más severos, la emocionalidad más oprimida y desplazada y la tarea más anodina e individualizada. A pesar de que hay evidencia empírica suficiente para demostrar que este modelo no es el más adecuado, aproximándose éste a uno en el que impera la comunicación, el autocontrol, la cooperación, la creatividad, la interacción y la motivación, seguimos insiriendo en formas tradicionales de enseñanza que resultan poco útiles. Como bien se muestra en algunos de los videos vistos, un clima cercano, acogedor y experimental sientan una base para la consecución de capacidades escolares y personales que, además, garantizan una buena incorporación a la escuela y la vida académica en años posteriores. Quizás esto pueda explicar la exagerada cifra de abandono escolar que alcanzamos en nuestra comunidad autónoma, que ronda ya el 30%.


En un lugar en el que niños y niñas van a pasar tantas horas y en el que en gran parte se construirán como sujetos, debería ser un lugar abierto y de interés. Los materiales siempre cercanos y accesibles, sin necesitar que un adulto les permita el acceso a estos, variados en forma y contenido para que puedan entrenas varias destrezas y competencias, además de con la compañía y colaboración del resto de compañeros y compañeras. Así si se lograría estimular el interés por conocer y aprender. También es importante atender a la seguridad, debido a elementos tales como calefactores, enchufes o picos de mesas y ventanas que puedan ocasionar un daño serio al niño/a, y a la decoración, que en una gran cantidad de casos están destinados más a complacer la vista de padres y madres o del profesorado que la de los niños y niñas. Por ello, ésta debería estar al alcance del la vista de los mismos y componerse por materiales elaborados por ellos mismos, de su interés o útiles en su aprendizaje y a ser posible no estar centrado en el merchandaising de compañías de juguetes, series o películas.


Es responsabilidad de los adultos no solo permitir, sino favorecer y potenciar en la infancia el desarrollo de personas sanas, felices y críticas y usar para ello los mejores medios, herramientas y técnicas disponibles. Por ello debemos dejar de contemplar a niños y niñas como sujetos débiles, incapaces, incontrolables y molestos y colocarlos/as en el puesto de honor que le corresponde. Éste no es otro que aquel que los considera como entes predispuestos al aprendizaje, el afecto, los valores y el desarrollo, ya que ellos y ellas son ahora y en el futuro los herederos de la obra de nuestras manos, corazones y mentes y de las suyas propias en el proceso de ser personas.