domingo, 16 de junio de 2013

54, Hermandad

Todo cae por su propio peso,
el río del tiempo
distribuye como debe todo en sus orillas.
La precipitación en las valoraciones
se convierten en juicios de valor,
los juicios de valor
dividen en buenas y malas a las persona.
¿Si siendo hermandad somos lo mismo,
como pueden existir diferencia de bondad o maldad?

Porque el miedo se alimenta a si mismo
y convierte al resto en causantes de nuestros trastornos.
Si en quien se dice inocente existe esta confusión
¿Cuales no habrá en quien podríamos decir
que su proceder es dañino?

Quién se exime de maldad y se coloca en la bondad
se hace miserable al ensalzarse por encima del resto
y confuso al separarse falsamente de la hermandad.
Quien se coloca tan alto y se compara
atrae sobre si las críticas.

Confuso y enfrentado no se puede perdurar
y se verán enemigos por todos lados.

¿No es mejor hacerse uno en la hermandad
y aceptar los errores ajenos como parte de su camino?
¿No es mejor no ensalzarse para no tener
que vivir preocupado de justificarse?

Por eso digo
que quien contemple el fallo ajeno como propio
vivirá en armonía y será una gran ayuda para el resto.