sábado, 20 de agosto de 2011

Pobre de quién no sienta la alusión...

El mismo error una y otra vez. Alzáis el pensamiento, la palabra y la mano contra vuestras hermanas y hermanos. Armados con la soberbia de la Verdad y la indiferencia de la crueldad no os importa si dañáis, porque vuestra virtud está por encima del bienestar del resto. Armados de cólera y de indignación arremetéis contra todo lo que sea necesario. No importan las creencias, el origen, las motivaciones, solo que vosotros y vosotras llevais la razón y el resto no. Complementáis vuestra clarividencia con la coletilla de "la letra con la sangre entra" y cualquier descalificación, cualquier ataque es válido si sirve para ilustrar vuestra profunda sabiduría.

Quien quiere bien no hace mal y quien practica el desprecio hacia los demás pierde la posibilidad de beneficiarlo ¿O es que acaso solo importa beneficiar a los que son como tu, quienes piensan como tu, a quien llamas familias y amigos? ¿Como se puede vivir así, teniendo que forjar pactos de fidelidad y desconfiando del resto? ¿Es que ha sido la confrontación y la enemistad lo que ha hecho que el ser humano avance? ¿Es que los pecados gemelos de Hiroshima y Nagasaki reportaron algún beneficio? Que triste es apreciar más unas muertes que otras, incluso celebrarlo. No hay muestra de que se está más perdido que amar la muerte cuando se está en la vida.

Pobres de quienes tienen tanto odio que no ven lo que de semejante tienen con quien repudian. Pobres de quienes tienen oídos y ojos que tapan para solo ver lo que les interesa. Pobres de quienes tienen tanto miedo que se mienten para no darse al mundo ¿Es que no queréis un alto en el camino? ¿No queréis paz con la que vivir sin temer ni sin vivir enajenados de la vida? ¿Realmente necesitáis confirmar una visión del mundo que ni a vosotros os llena?

Mentiras y enfrentamientos, escándalos y robos, intolerancia e imposición, lideres religiosos y sacerdotes de la ciencia, deportes y prensa del corazón, tradiciones arcaicas y programas infantiles... ¿porque tanto veneno escondido? ¿Porque tantas enseñanzas para la deformación y el autodesprecio? ¿No es mejor conocerse de verdad y conocer quien de verdad es el otro que seguir modelos y enseñanzas que te hacen ser quien no eres? Y si no es suficiente con esta carga nos convertimos en el guardián de nuestro hermano, para que cumpla con la exigencia de la norma, la misma que nos produce malestar e infelicidad.

Paremos un momento, por una vez, dejemos de hacer aspavientos y dejemos de juzgar a todo el mundo, incluso a nosotros y nostras mismas. Realmente ¿qué es lo que tanto tememos para que no encontremos ni un momento de tranquilidad? ¿Ni un solo instante en el que no nos rebosen en la boca palabras de desprecio hacia el resto? ¿No estará fallando algo si es que todos nos sentimos iluminados por la Verdad pero tenemos el mundo a oscuras?

Eslóganes vacíos, justificaciones vanas y dogmas esclavizantes, todo simplemente por no querer comprender ni practicar el respeto, la convivencia y el amor con/hacia quienes tienen derecho a ser, pensar y vivir como son y en paz. Y más triste aún, no aceptar esto por puro deseo de revancha, remontándose a los errores de los otros para poder cometer los mismo errores.