martes, 29 de diciembre de 2009

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No contemples aquello que no es silencio como una réplica,
ni un halago como algo positivo,
porque los halagos pueden estar cargados de convencionalismos
y los silencios de hipocresía,
es mejor tomarlo todo como observaciones
y percepciones de la persona

jueves, 22 de octubre de 2009

Ensayo 1 - ¿Puede la ciencia aceptar la existencia de los grupos?

Resumen

En este ensayo se aborda la cuestión referente a la asunción por parte de la ciencia de la existencia de los grupos. Principalmente se niega la capacidad de la ciencia para aceptar o negar la existencia de algún aspecto de la realidad, alegando que su campo de acción es otro. Para apoyar esta posición y con la intención de solventar más satisfactoriamente la pregunta se expone la posición del autor del ensayo acerca de que es un grupo y que se puede estudiar acerca de éste.

Cuerpo del ensayo

Debido a que ni yo como autor de este ensayo, ni usted como lector disponemos de tiempo para desperdiciarlo en la elaboración/lectura de un resumen de los artículos, y proceder a redactar un listado de acuerdos y desacuerdos con las reflexiones de Allport y Ellwood es cuanto menos un insulto a la inteligencia a estas alturas de carrera, prefiero proceder directamente a redactar mi propia visión. El buen lector reconocerá sin problemas que aspectos son coincidentes o divergentes con dichos autores y en que caso será una síntesis o una elaboración propia.

La cuestión de si la existencia de los grupos puede ser aceptada por la ciencia o no es una pregunta poco consistente en estos momentos debido a su formulación. Para empezar, deberíamos considerar que su aceptación a priori poco tiene que ver con la forma de análisis posterior o que significado tiene. Preguntar a cerca de la posibilidad de que la ciencia asuma la existencia del fenómeno de la posesión tendría la misma consistencia. Es realmente una cuestión de perspectiva y de forma de análisis. Si estudiamos este fenómeno desde un punto de vista “espiritual”solo podremos decir que los estudios no hallan evidencia de que una entidad como un espíritu, loa o demonio se halla internado en la voluntad y cuerpo del sujeto. No obstante el análisis psicológico si encontrará otras evidencias, tales como trastornos disociativos y unas fuertes influencias culturales y religiosas, que vienen a ser al fin y al cabo lo mismo. Es decir, la ciencia poco tiene que aceptar o rechazar, solo puede estudiar hechos y encontrar evidencias, que en otro momento puede ser indicativo de otra temática que no tenga nada que ver con los supuestos o incluso contradictorios con los resultados iniciales. De esto mismo deriva que no se pueda lanzar esta pregunta al aire de una forma tan irresponsable, ya que el colectivo encargado de discutir esta cuestión entrará en un profundo conflicto, al creer que tratan la misma temática, pero siendo distintas, ya que cada uno parte de una percepción o reflexión propia, con implicaciones, definiciones y formas de análisis distintos. Resulta necesario partir de unas bases comunes y consensuadas acerca de que es un grupo y que no lo es y que es lo que deriva del reconocimiento del mismo.

Tras esta aclaración es conveniente entrar en la definición de que es un grupo (siempre bajo mi propia reflexión). No obstante, esta no puede hacerse en el vacío, si no que debe ser vista con una perspectiva holística que lo ponga en relación a otras etiquetas, entidades y constructos con los que se encuentra interrelacionados. Se podría empezar por decir que el grupo requiere como base a un conjunto de sujetos, cada uno distinto pero que se encuentran en una situación de intercambio de vivencias. Es decir el sujeto se presenta como tal, que resulta en si mismo un conjunto integrado y multinivel de biología, psique y socialización. En la propia definición de sujeto entra el aspecto social, que es tocante al grupo. Aunque la persona pueda ser vista como un ente individual, esta percepción es harto errónea, ya que no es para nada independiente ni del medio físico ni del social para el desarrollo y la permanencia de su existencia. La comprensión de este tipo de relaciones es fácil si se conoce el funcionamiento de otras estructuras de la naturaleza. Una célula, por ejemplo se compone de la complejisimas reacciones químicas que se suceden continuamente dentro de ella y a la misma vez contribuye al funcionamiento del órgano al que pertenece, cuyo funcionamiento general repercute en ella. Lo mismo se podría decir de un ecosistema o incluso de un sistema planetario. El ser humano se encuentra en una posición vertical y horizontal respecto a otros factores que le influyen y a los que influye. Por lo tanto el grupo sería un nivel de organización de la realidad que resulta dependiente de las personas, tanto pertenecientes como ajenos miembros de otros. Cada uno posee una estructura interna que dependería de las características individuales de sus miembros, los objetivos marcados y el macrogrupo, es decir, lo que llamaríamos sociedad, el que sería el siguiente nivel de organización. En esta última irían incluidos las herencias culturales derivadas de milenios de existencia que han escalado desde individuos a la sociedad pasando por los grupos. Aunque la división pueda resultar grosera y poco enmarcadora, la intención no ha sido otra que conseguir eso mismo, ya que en la naturaleza (en la que absolutamente todo está incluido) es dinámica y cualquier intento de crear un etiquetado fijo resultará infructuosa.

Esta definición nos otorga una forma de comprensión y manipulación del concepto, es decir, nos posibilita para poder dar un tratamiento metodológico al ente que, ante todo, nosotros hemos creado, dejando unas características dentro y otras fuera. Así, podríamos proceder al análisis de un campo de a realidad, intentando dilucidar los mecanismos relacionados con su aparición, desarrollo, conversión y cese, tanto como la influencia ejercida por el grupo y hacia el grupo desde otros campos acotados, como la sociedad y el individuo.

Como conclusión y respuesta directa a la pregunta se puede afirmar lo siguiente,la ciencia no se encuentra en posición de afirmar ni negar la existencia o no de aspectos de la realidad o entes, si no que cumple la función de analizar bajo una perspectiva concreta y encontrar evidencias explicativas y descriptivas de ámbitos que favorecen el crecimiento del pozo de conocimientos de la especie humana.

Bibliografía

Allport, Floyd H. (1923) La falacia de grupo en relación a la ciencia social
The American Journal of Sociology, vol 29, 688-706

Ellwood, Charles A. (1899) Prolegómenos a la Psicología Social. IV. El Concepto de
Mente Social American Journal of Sociology, vol 5, 220-227

viernes, 10 de abril de 2009

Nuevas tendencias.

El ciego seguidor de la derecha se sabe católico, inquisidor, paladín y, en definitiva, iluminado. Entidades vivientes que pueden recurrir a lo que sea para cumplir con sus fines, pues estos son justos y sagrados. Y así lo confiesan. Sin reparo ni pudor insultan y malmeten como mejor les parece, normalmente girando argumentos como veletas al viento. Vease, Jimenez Losantos.

Entrar en mas valoraciones a este respecto sería caer en la redundancia de lo ya sabido por todos. No obstante, hay una nueva corriente en nuestra sociedad, siempre innovadora en la desgracia. La ignorancia y el miedo se han cansado de volar en gaviota y ahora pasea con otros símbolos. Sin duda, la transmigración de las almas es una realidad indudable y culpable de este renovado estilo de pensamiento. A través del velo de la muerte, las almas revolucionarias de los sans-culottes ha vuelto y se han aposentado en los cuerpos de la juventud, no antes sin darse un paseo breve por Rusia. Un afán colérico, aterrorizado y obsesivo tiembla en las mentes de los nuevos déspotas fanáticos.

No queda paz bajo el Sol para los hijos de esa extraña izquierda atea que mira por ideales platónicos y cielos cristianos. Todo está repleto de peligros, traidores y burgueses. En todo vibra el poder de los que se posicionan en la comodidad y que manejan con sus hilos los movimientos del mundo. Y por supuesto, el revolucionario tiene que gritar su justa cólera y arrastrar con ella a todo aquel que se manifieste en contra, aplicando un etiquetado ad hoc que suele incluir fascista y burgués como palabras estrella.

Los nuevos mandamientos incuestionables de un grupo que propugna por la libertad, la tolerancia y la reflexión pasan por alto un mínimo interés por las personas. Anticapitalismo, antiburgues, antifascista, antisistema, anti, anti, anti, anti... pero ¿a favor de qué? ¿Que credibilidad merece una mentalidad que solo quiere destruir pero que no plantea ninguna mejora? La Nueva Inquisición de nuestra época son muchachos y muchachas que tiran a la hoguera de la ignominia a cualquiera. Así, sin subordinada ni complemento del nombre. Cualquiera puede ser acusado de burgués, fascista o intolerante sin causa alguna. Eso incluye a los propios integrantes de estos grupos, o mejor dicho, a aquellos integrantes de otros grupos que comparten las mismas ideologías y formas de conducta pero que están escindidos al estilo del anglicanismo y el catolicismo, sin nada que los diferencie, excepto el capricho de un soberano.

Autodeterminación de los pueblos, caída del sistema económico actual (no se para que tanto grito si al final se cae solo) y destrucción de la Iglesia. ¿Por y para que? Solo una explicación o un motivo. Y por favor, ahora alguno que beneficie en algo el bienestar de los que estamos sobre el mundo. Pedir autodeterminación para cada grupo que se sienta distinto es algo muy bonito, una idea inspirada en los más altos ( hipócritas e incorrectos) valores de nuestra sociedad. Pero seamos sensatos, esta escisión en grupos sería arbitraria, caprichosa y cambiante, y por lo tanto caótica. Garantizar el respeto a la diversidad y asegurar las libertades de los grupos es distinto a exigir que cualquier grupo se independice sin contar con la voluntad del resto del pueblo. Que desaparezca el sistema económico capitalista y ortopédico que tenemos en al actualidad no es solo algo deseable, sino también necesario, pero ¿de verdad se arregla mediante el uso de palestinos, camisetas del Ché y peinados radicales o descuidados? Hasta donde he llegado a comprender en esta vida, los problemas se arreglan mediante soluciones y crear sistemas alternativos que sean funcionales podría ser una posibilidad, pero por lo que se, ninguna opción ha salido de estos grupos. Y bueno, la persecución contra la Iglesia es la gran paradoja. La cultura occidental es católica/protestante y nadie puede decir lo contrario. Querer derribar las estructuras viciadas y obsoletas que la religión ha creado en nuestra civilización es algo loable. No obstante, los participantes de esta ideología revolucionaria queman las iglesias mientras elevan loas a la religión islámica en aras de la tolerancia. La judía no tiene tanta suerte, como ya se vio en una entrada anterior.

Me confieso como una suerte de ateo que cree que la política de izquierda es positiva. ¿Por qué? Porque no podemos hipotecar nuestra felicidad y posibilidades en la vida por un hipotético después, y la existencia de una entidad superior es imposible de demostrar o refutar. Existe una ética y moral que trasciende la necesidad de una religión y que parte de las mismas bases de la convivencia con nuestros congéneres y con el propio mundo. Respecto a la política, considero que aquella que tiende a facilitar la vida de las personas y a reducir desigualdades injustas es la mejor para todos. Con estos presupuestos me resulta imposible aceptar ideologías que miran por encima de los sujetos y los sacrifican en favor de una utopía, capricho de una mentalidad obsoleta surgida de la ignorancia y el miedo, herramienta que usan unos pocos para mover a una juventud desorientada necesitada de aceptación y alguien en quien poder confiar.

domingo, 11 de enero de 2009

Quiero ze shicoooooo *_*

















Goku no lo pongo... que eso se ve todavía XD

Amh yo tenía un muñeco de este

sábado, 10 de enero de 2009

Conciencia acomodada e ira acrítica

La protesta y la pataleta desinformada e irreflexiva es algo que caracteriza a esta sociedad. Los eventos Tuenti y el correo en cadena apelando los buenos sentimientos del lector son un ejemplo de ello. Reuniones, huelgas o manifestaciones convocadas para luchar contra las malvadas entidades que asolan nuestro mundo y proteger al débil apaleado. Y no puede ser de otro modo, no caben las medias tintas.

Llegará el día en el que el ser humano asuma la responsabilidad de sus actos y a la misma vez que realmente posee una libertad bastante limitada. Cuando caiga esta farsa que es la cultura meritocrática, en la que se supone que cada sujeto es dueño y amo de cada acción y pensamiento, avanzaremos hasta el siguiente peldaño de la evolución humana y social. El individuo no es tal, eso está más que explicado en mi primera entrada de blog. El que crea que posee la exclusiva de la libertad sobre sus acto y que sus diferencias con los otros que son “más malos” se deben a que son personas muy integras y luchadoras deberían despertar de su hermoso cuento de hadas. La fabulación consentida y favorecida por los gobiernos y las religiones (y se perfectamente que esta frase suena a conspiranoia) acerca de la responsabilidad y la libertad de decisión solo sirven para mantener el actual (mal) estado de las cosas, véase el sistema judicial.

Voy a meter el dedo en la llaga y estoy seguro de que mas de uno va a cerrar la boca con mi dedo dentro. Pederastia y odio. Que fácil se ve el asunto y cuanta hipocresía y simpleza mental hay en esas personas que le desean la muerte a la persona que padece este trastorno. Esta insana sociedad se ceba en la tragedia y en la pena, dándole galones de oro al que sufre y retirándole méritos a las personas que viven una vida feliz y tranquila o que simplemente han cometido algún error o la vida les ha llevado a ello. Acudimos rápidamente a plañir por el niño, al que se le inviste de total inocencia vital, y a crucificar al violador, que pasa a ser un desecho social y alguien digno de ahorcar. Que pronto lloramos al niño, pero que rápido se nos olvida cuando crece y hace lo que el mundo le ha enseñado ha hacer. Maniqueismo puro, buenos y malos, blanco o negro. No hay reflexión, ni global ni analítica, solo una corriente clasificadora que nos lleva a colocar una etiqueta de bondad o maldad pura sobre la frente del vecino. Sería interesante hacer una lista; maricas, prostitutas, publicanos, judíos, musulmanes, pederastas, ladrones, vagos, violadores, maleantes, policías... Y ahora cada cual que escoja los que mas les guste y los coloque en el área de buenos o malos según sus mamá cultura le enseñó. Aquella persona “que se comporta de forma inadecuada”(según el criterio del predicador religioso o moral de turno) tiene un origen y unos motivos para ser así, y en algunos casos, como el pederasta, sufre un verdadero trastorno mental, una enfermedad. A nadie se le ocurre tratar un resfriado, el embola, el sida o el cáncer encerrando a al paciente, para primero ser violados, según dictan las leyes de sus nuevos compañeros, y ser relegados al olvido después. Que Michel Onfray me perdone el parafraseo.

La comprensión y la tolerancia son putas que se van con quien más les paga. Para el grueso de la población el musulmán es malo, fanático, pone bombas y pega sus mujeres. Pero como valorar las cosas acríticamente nos gusta, resulta que nuestra tranquilidad mental alquila en moneda conciencia y presta momentáneamente a las prostitutas que tan baratas maneja. Ahora los malos son los judios, que son ricos, amigos de los perversos Estados Enidos, usureros y violentos. Porque claro, el judío es el banco, que es el enemigo del pueblo en general y E.E.U.U. es un demonio de malvado sin corazón. Empapelemos las facultades de pancartas antisemitas, las paredes de panfletos contra los israelíes y los buzones de mensajería informática con quedadas contra Israel. Pero a la misma vez lamentemos el genocidio nazi y todo lo que sufrieron, y si cabe, demos le un giro de tuerca más, usemos como pretexto el hecho de que fueron hacinados en campos de concentración y perseguidos para obligarlos a todos a ser santos en vida. Cuando pasen cinco minutos y volvamos a reformular nuestros criterios de comprensión y tolerancia, el palestino volverá a ser parte de ese colectivo religioso a que todo el mundo teme y odia, y al que consideran un peligro público.

En lugar de buscar información, conocimiento o comprensión de los eventos nos bastamos con tomar un bando sin saber que es lo que está pasando y odiar con toda la intensidad social y revolucionaria posible al colectivo enemigo al que le ha tocado al china. Buscamos chivos expiatorios a nuestras desgracias y a las del ajeno, sin darnos cuenta de que todos son cúmulos de circunstancias y de que nosotros mismos podríamos haber sido “el enemigo” si hubiésemos vivido lo mismo que ellos.

Si tanto duele Palestina, el africano que muere de hambre y que viene en patera, el niño guerrillero y otras personas en circunstancias complicadas, en lugar de patalear y gritar a las puertas de la Organización Pública, se deberían formar grupos y asociaciones que se informen y lleven a cabo iniciativas para paliar estas desgracias.

Pero claro, eso ocupa más de una tarde, y un paseo siempre airea las iras y las consciencias.