viernes, 31 de diciembre de 2010

El camino que escoges

Cada segundo escoges un camino, cada instante estás construyendo el mañana que nace del ahora, pero nos dejamos arrastrar por la inercia del significado que le hemos dado a nuestra biografía. Dejamos que las decepciones tomen el timón constantemente, en puro estado de desesperación, volviéndonos impacientes en nuestro silencioso intento de demostrar que realmente las cosas son así. Expectativas contra expectativas, excusas contra excusas, lo mismo es al final lo uno que lo otro. Nos gusta el drama, el histrionismo, el grito de la parturienta, las emociones intensas para no sentir el vacío de la monotonía que tanto tememos. Y con tanto ruido que formamos no nos escuchamos a nosotros mismos; "un poco más" cuando te dices realmente "vete", un "yo puedo" cuando exclamas por dentro "ayuda", un "me acercaré" cuando te susurras "huye", un "estoy bien" cuando por dentro eres un castillo de arena al borde del mar...


Nos atrapamos inmisericordemente en mentiras, una tupida telaraña de irreflexión y cosas dadas por hecho que no logran enmascarar nuestro miedo al fallo y al daño. Pero los hilos son de fino acero y siempre nos acabamos cortando. La verdadera ironía, el chiste en todo esto es que cuando con estos hilos herimos a alguien nos disculpamos, sin querer ver que quien se hace daño realmente es a si mismo. Pero nunca nos pedimos perdón, porque perdonarse a si mismo es como una gran tenaza que corta los hilos y hace que el paquete quede desenvuelto, y no hay nada que temamos más que nuestra propia desnudez. Miedo al yo, a la carencia de significado, al cambio perpetuo, a los irresolutos ¿porque? y ¿como? que acaban por enredarse en la falacia de la realidad.


Y así, cuando nos asola el malestar no buscamos en el interior de nosotros mismos, creamos estandarte, baluartes que consideramos seguros. Convertimos a personas, cosas o actividades en fetiches, ídolos de perdición con los que maquillamos las grietas del terremoto que nos abate, pero la estructura no se arregla con pintura. Así, consideramos liberadores este retorno a la falsa raíz, esta falsa madre que realmente es una dama de hierro, que mimosa se cierra sobre nosotros mientras nos perfora inmisericorde y nos deja con más agujeros al levantarnos en el siguiente amanecer. En esta rutina por huir de la rutina nos perdemos lejos de nosotros mismos en los cantos de sirenas que entonan los hábitos y costumbres que nos vacían de magia y de ilusión. Damos por sentado la propiedad de nuestras ideas, nos cortamos la mano y en su lugar colocamos la herramientas que otros pide, cuando es la mano la más poderosa de todas, al poder agarrar a todas las restantes.


Sería bueno frenar en seco y que todo el equipaje caiga al suelo, para que cuando las maletas se rompan quede en cosa de nuestra valentía ver que es lo que oculto cargábamos sobre nuestras espaldas.

martes, 14 de diciembre de 2010

22-XIII-2005 La Muerte

Que curiosa es la Muerte y que impertinente. Siempre curioseando, fisgoneando en todos los lugares ¡No hay uno que no conozca! La madre de la igualdad, la primera entre las justas, la reina de las lágrimas, la hermana de la Vida, el más incomprendido de los temores… ¡Qué gran doncella! ¡Quién no la conoce!¿Quién no ha visto sus manos, unas veces tan delicada, otras tan burdas!¡Siempre tan cerca de su vulnerable hermana, que amor tan grande, que siempre quiere tenerla cerca, que a veces se lleva tan lejos! Más joven, pero más sabia y misteriosa que su hermana ¿Acaso a quien se hablar mejor de ella que de su hermana?¿No es cuando ella desea pasea con la Vida cuando los demás queremos pasear junto a su hermana, cuando de verdad la apreciamos?¿Sabemos dónde se dirige cuando se pasea con ella?

¡Qué dama! ¡Qué interesante de conocer, que terrible de trata! Siempre tan atareada, que solo te concede un segundo…

viernes, 10 de diciembre de 2010

Sin más remedio

Podría escribir esto en versos, pero prefiero la naturalidad de lo que se escribe tal y como sale en este momento. Sé que nos han enseñado mal que casi nos han quitado la capacidad de amar, amar de verdad. Amar al cisne libre y observarlo con las manos en los bolsillos. Contemplar cada arruga de tu cara al sonreír por la ilusión que creíste perdida. Vivo en ti, porque soy tan tú como soy yo. Esa ráfaga de energía cuando ves que se descorren los velos de la noche y abrazas el Sol como si no lo hubieses visto antes. La inocencia cuando sientes que tu corazón se parte y no comprendes, pero eres tan valiente que te conviertes en un ser ingenuo para conocerte. La prisa con la que asumes el mundo para igual de rápido olvidarlo y dejar atrás las aguas que son pasadas. El tiempo para una persona son una eternidad o un chispazo depende del momento en el que se mire.

Amo tu amor, porque es tan mío como tuyo, porque inflamarse tu corazón es que se inflame el mío. Admiro tu rabia ante lo injusto, tu cabezonería por un bien superior aunque te dejas la cabeza en cada intento, porque tú lucha me hace noble. Tus palos de ciego aun teniendo la luz encendida por encontrar un camino que no se ve con los ojos. Tu resistencia cuando la mitad de tu corazón saluda desde una ciudad lejana. Eres lo que quieres ser aunque no te hayas dado cuenta aún, solo es cosa de que te mires con tus verdaderos ojos, te dejo los míos para que te veas. Quizás cuando te des cuenta de que tus defectos solo son instrucciones para mejorar, dejes de temerte como a tu peor enemigo.

Eres brillante, excelente, cada día te superas y a pesar de ellos incluso eres capaz de frústrate cuando no entiendes una frase en un libro y aunque sea ridículo que no te des cuenta de cuánto amor de ti te mereces, admiro esa capacidad para obviar la complacencia. Cada paso a tu lado me enseña de mí porque aprendo de ti y al fin y al cabo somos lo mismo. Tu dolor y tu alegría, tu cólera y tu calma me invaden y me elevan porque todo en ti nace de una fuente que busca su cauce natural. Y es que, Humanidad, puedes ser a veces el desastre natural más grande de Madre Tierra, pero no puedo evitar amarte a través de tus rostros que me son íntimos y cercanos. Y esos rostros son los que me hacen ser quien soy quien me hacen poderte amar y amarme como nos merecemos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

El Cuento del Pozo

http://www.youtube.com/watch?v=8t9tzCUZuWQ&feature=related

A pesar de lo que cree toda la gente, el Mundo no existe como nosotros pensamos. Existen millones de mundos, uno por cada persona que vive, vivió y vivirá. Los mundos de los que vivirán son pequeñas semillas que esperan a que su poseedor despierte en ese lugar que los humanos llaman Realidad. Los mundos de los que vivieron se separan cuando éstos vuelven al Sueño en el que realmente se Despierta y los fragmentos se unen a los mundos de los que viven.

Cada mundo posee un Pozo, grande y profundo, tanto que se conectan con el centro del mismo y de éste nace toda maravilla. El Núcleo es el corazón de todas las cosas y a él viene y va lo que hay sobre el mundo y bajo él. Es la fuente de la que nace todo lo que una persona tiene en su mundo. El Pozo que llega hasta el núcleo tiene una forma siempre distinta, según los sueños del que vive, pero por sí mismas, las aguas son claras y tranquilas. En la parte de la superficie viven unas pequeñas criaturas, de apariencia también distintas según los sueños del que vive en él. Siempre están ahí porque necesitan que el que vive las alimente y cuide y cuando se hace bien nadan hacia dentro, profundo, donde se convierten en los Guardianes que protegen las aguas que dan vida al mundo del viviente.

Por algo que aún se desconoce, quizás porque realmente también forma parte de los sueños del viviente, el agua del Pozo se puede envenenar y nacer en sus aguas criaturas horribles que se alimentan de ese veneno. Se vuelven grandes y poderosas y se enfrentan a los Guardianes del mundo, queriendo vencerlos. En esta lucha, los campos se marchitan, el cielo pierde el azul, las estrellas se apagan y los ríos se secan. Y si las criaturas horribles vencen a los guardianes, éstas tomarán al viviente del mundo y le arrebataran la capacidad de alimentar a más guardianes, convirtiéndose en los amos de un mundo marchito y triste.

Pero los mundos de los vivientes no son solitarios, se superponen a los de los demás y juntos forman el Mundo. Por ello, las aguas de los Pozos que se han vuelto ponzoñosas y albergan a las criaturas horribles se pueden extender a otros. No obstante, aquel agua que es pura puede limpiar los Pozos de otros y sus Guardianes pueden luchar en las profundidades de otros mundos, para liberar a los demás vivientes del ataque de las criaturas horribles.

En los tiempos antiguos, cuando los vivientes soñaban en sus mundos con hadas y magia, al agua venenosa se le llamó Odio y al agua pura que la elimina Amor. Se dice, que cuando el Amor toca el Odio, éste se repliega y que en nada puede hacer frente al agua pura. También se cuenta que un viviente puede nadar en el Pozo de otro viviente cuando estos están puros y si todos los Pozos albergaran Amor, la humanidad podría nadar por siempre en los corazones de todos los mundos ¿Pero porque creer lo que cuentan las últimas hadas?