lunes, 13 de septiembre de 2010

Cansarse de estar cansado es la mejor medicina para curarse de los estragos de la mala vida.

Cansarse de estar cansado es la mejor medicina para curarse de los estragos de la mala vida. Al fin y al cabo, como dijo Ortega y Gasset, la vida del ser humano es una tarea poética, porque es obra de la persona crearse a si misma. Revirar la trayectoria es una opción que cualquiera puede tomar y que en vista del escaso bienestar general, recomiendo encarecidamente a una gran cantidad de sujetos. Recopilar los eventos del pasado, dándole un significado positivo, alegre, sencillo... puede darnos una noción posiblemente más acertada de que hacemos aquí y hasta que punto tenemos que mostrar nuestro agradecimiento a la tierra que pisamos y a las personas que nos rodean, incluso a esas que intencional o accidentalmente se encargaron de tocarnos la moral hasta la saciedad.


Mejor aún, olvidate de todo, dejalo en el vacío. Borrar de tu mente lo que hiciste ayer, lo que planeas para mañana, lo que haces ahora. Solo quedate bien quieto/a, coge aire, siéntete y preguntate que es realmente lo que quieres hacer, que es lo que te apetece y adonde quieres ir. Si estás en silencio la respuesta vendrá por si sola y lo evidente de lo misma te dejará perplejo/a. Entonces descubrirás que tu vida y la del resto de personas peca de barroquismo.


Nos hemos cargado de tareas, obligaciones, actitudes y, ante todo, de una moral que plantaron en nosotros de forma discreta e insidiosa, envenenando las honestas raíces de las que todo nuestro ser debería fluir. Cortaron nuestras conexiones con el resto de la vida y nos engañaron con esa ilusión llamada individualidad. Caminamos por el mundo desorientados, sin saber que la felicidad está en una cosa llamada amor, pero las esencias siempre se notan y creímos que el amor solo está en una persona. Craso error, el amor está en todo y cada uno de los actos que el ser humano pretende hacia otro y hacia si mismo, pero cuando uno se pierde en su búsqueda y se aleja de esa visión holística, cae en los peores equivocaciones y olvida que quien está a su lado es de la misma cualidad. Desconociendo que todos nos necesitamos a todos y que somos parte de la misma "cosa" (a falta de un nombre mejor) es fácil empezar a creer que son mayores las diferencias que las similitudes, que existen personas mejores que otras o incluso con más derecho a vivir, el más trágico de los errores. En este camino solo queda una ruta; la competición, la lucha, las jerarquías, los rankings y la guerra.


Y nuestra mal civilizada civilización creció a base de dolor, frialdad, separación y competitividad. Racionalizamos y admitimos formas de abuso e injusticias, tanto hacia nuestra especie como contra el entorno, lo que finalmente no hace otra cosa que denigrar y torturar parte de nosotros mismos. Pero en el fondo el ser humano no puede dejar de ser lo que es realmente y el remanso de empatía y amor que siempre guarda sigue sobreviviendo al expolio de la competitividad, el egoísmo, el miedo y la ostentación.


Que me perdonen todas las personas a la que esto les escandalice y aceptaré que esto pueda oscilar de lo llamativo a lo absurdo según el gusto: No creo en la utilidad de la lucha, creo en la transformación. El acto que se centra en enfrentar dos o mas posiciones queda dentro de este sucio juego de quien puede sacar más, quedando en posiciones distintas vencedor y vencido. Si realmente quieres el bien del mundo ¿como puedes desear que parte de ese mundo sea sometido y parte ensalzado? Eso solo alimenta este juego de arribas y abajos, concesiones y perdidas. A mi entender, el diálogo comprometido entre las partes es lo único que puede dinamizar la maquinaria moral tan adormecida en nuestra sociedad. Y si alguien decide quedarse a un lado y no entrar en conversación, será una auténtica lástima y un desperdicio en el crecimiento de los integrantes, pero al menos nos ahorraremos el daño que la intolerancia y el poder han ejercido en la humanidad durante milenios.


Así que vamos a despojarnos de las tiaras de diamantes, los muebles de fina decoración, el maquillaje y la ropa de marca tejida por las manos de personas, y en todo caso hermanos y hermanas, explotadas. Afrontemos las mil y una mentiras hirientes que nos encorsetan y se clavan con un cilicio a nuestro ser, dialoguemos sobre cual puede o pueden ser la mejores formas y aceptemos que somos uno y que en el cambio está la evolución y el desarrollo personal.


Tenemos suerte de que la vida sea un viaje corto y en compañía, en el que lo único estable es el cambio y en cualquier esquina un nuevo giro de tuerca nos puede amenizar el camino.


Quien tenga una noción teista del mundo entiendalo como que nos lo canta Dios (o Ella, como diría la misma Alanis), el que no, como que es el espiritu de la propia Humanidad, en ambos casos, viene a suponer lo mismo.

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