domingo, 6 de marzo de 2011

30

Ayudar a otro no es sacrificarse,

si uno se fustiga para recibir reconocimiento,

sus méritos dependerán del auditorio,

si uno muere por el otro

¿a quién más podrá ayudar?


Si uno se vierte exageradamente

y se da de lado a si mismo

para satisfacer las necesidades ajenas

¿no sería como si un ladrón

le robara a uno lo que le pertenece?


No está en el orden natural

entregar la vida por la satisfacción ajena,

del mismo modo que no lo está

ignorar la necesidad del otro

o disfrutar con el llanto de un niño.


No es raro, que tras nobles palabras

y grandes discursos,

esté la intención ciega de someter al resto

por voluntad de un bien superior

que realmente daña a la persona.


¿Que bien puede haber

en soportar un martirio por ser llamado “bueno"?

¿Que bienestar produce

vivir a cuentas de salvar al resto

sin cuidar de uno mismo?


Más vale cuidarse de los malestares

y dejar enderezarse lo que está torcido

que romperse las manos con un peso

que ni podemos ni debemos tomar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario