jueves, 28 de abril de 2011

40, 41, 42 y 43

40

Aprendemos de otros los deseos,

si no son nuestros

¿que valor pueden tener?


Es natural del ser humano

que ciertas cosas le agraden

del mismo modo que otras le repugnan.

No obstante ¿puedes decir de donde vienen,

cual es el origen de esa atracción o rechazo?


¿Porque corres hacia eso

y desechas esto?

¿Que prudencia hay en lanzarse

sin conocer los motivos?


Se ensalza y persigue el lujo

¿de que sirve eso?

Se ensalza y persigue el poder

¿de que sive eso?

Se ensalzan y persigue los idolos lejanos

¿de que sirve eso?

Se ensalza y persigue el logro

¿de que sirve eso?

Se ensalza y persigue el cuerpo trabajado

¿de que sirver eso?

Se ensalza y persigue la Verdad

¿de que sirve eso?


Tenemos recursos más que suficientes

¿no es mejor valorar y tomar esto?

Tenemos personas que nos cuidan

¿no es mejor valorar y tomar esto?

Tenemos buenos ejemplos de conducta

¿no es mejor valorar y tomar esto?

Tenemos capacidades propias por desarrollar

¿no es mejor valorar y tomar esto?

Tenemos un cuerpo único y útil

¿no es mejor valorar y tomar esto?

Tenemos diálogo y debate

¿no es mejor valorar y tomar esto?


Cada deseo que se nos impone

es una llama que nos quema,

consumiendo nuestra armonía

y distanciándonos de la natural,

mejor olvida los constructos de otros

y atente a tu propia necesidad.



41

Es innegable el valor

que posee la defensa de las buenas causas

y sería positivo

que todos participáramos en éstas.


Pero en esta misma afirmación

hay terribles venenos.

¿Acaso existe escrito en el cielo

la lista exacta de las causas meritorias?

¿Se convierte el que es ajeno a las mismas

en un sujeto indigno de aprecio?


La observación de la pauta propia

no se aparta de las vías naturales

y encuentra su hueco,

incluyéndose en lo que le corresponde

y dejando a un lado lo que le es ajeno.


Por ello, cada cual encontrará

la ruta de ayuda que debe seguir

y no malgastará ánimo

al participar de ésta ni renegar de la otra,

sino que se prestará a aquello

que su armonía le dicta.



42

La voluntad de ayudar

fácilmente pasa a ser

actitud de imponer.

Al luchar contra una mala actitud

frecuentemente pasamos

a combatir contra quien la ejecuta.


Si la molestia está en la acción

¿porque atacas al actor?

Si tu intención es ayudar a las personas

¿porque las dañas en el proceso?


Mantén clara tu mente,

definido el objetivo

y controlada tu lengua

y no te desviarás del camino

que tu mismo te marcaste.



43

Es una hábil artimaña

presumir de precaución

y practicar la indiferencia.


No es lo mismo esperar

que las cosas se asienten

para un mejor obrar

que exponer a los demás

y no prestarle nuestra ayuda.


No es lo mismo no interferir

que evadir la participación

cuando nuestro sentido humano

nos pide auxiliar.


No hay mayor ciego

que el que cierra los ojos

no hay mayor sordo

que el que se tapa los oídos,

no hay mayor mudo

que el que se cose los labios,

no hay mayor manco

que el que se ata las manos,

porque teniendo los recursos

prefiere obviarlos

y vivir limitados

por no correr el riesgo

de conocerse a si mismos.

sábado, 23 de abril de 2011

35, 36, 37, 38 y 39

35

Cada sujeto tiene una perspectiva,

cada pueblo encuentra su razón de ser.

Ni uno solo no ha buscado

el origen de los manantiales.


Cada acción a tenido una desencadenante,

cada adaptación proviene de un ambiente.

¿Si cada cultura se desarrolla sin perjuicio

y su integrantes caminan por la felicidad,

que causa puede existir para interferir?


Si cada cual maneja las herramientas

y con destreza resuelve sus conflictos

¿Porque debemos sustituir sus instrumentos

para imponer un criterio que les es ajeno?



36

Es natural de los seres humanos

querer encontrar la Causa Primera

y desear comprender el Sagrado Principio.

Por ello según según sus sensibilidades

dan nombres a la Fuente de la que todo procede.


Si la riqueza humana no fuese infinita

no encontraríamos discrepancia,

raíz del desarrollo y la devastación,

y serían escasas las visiones.


¿Porque violentarse con otras definiciones,

si la nuestra es tan distinta de las otras

como las otras de la nuestra?

¿Porque contravenir los dictados básicos

de virtud y cooperación?


Si los seres humanos manifiestan hostilidad

y siembran en las relaciones desconfianza

¿en que momento dejaremos de ver traidores?

¿cuando terminaremos de proclamar herejes?

¿cesarán en algún momento de armarse mártires?



37

Toda Ley sobre lo Divino y Humano

poseen un común en su fundamento,

las cosas reciben su debida retribución

sin mediación de ajusticiadores humanos.


¿No es mejor entonces,

vigilar la justicia de nuestras acciones

que acumular agravios?

¿No es preferente pues,

dejar al tiempo trabajar

y atenuar los rencores?


No hay río que no baje una colina,

ni hoja que no arrastre el viento

¿porque empeñarnos en empujar el agua

o levantar la hoja?


Si se ausenta la amenaza,

no es necesario levantar los brazos,

más vale dejar el mundo obrar

que dictaminar daño contra un inocente.



38

El dogmatismo de cualquier creencia

empaña su bondad.

La obcecación en una ruta

pierde a cualquier caminante.


Si la duda lleva a la pregunta

y la pregunta a la resolución

¿que hay que temer

de cuestionar nuestras ideas?


Si cada momento difiere del otro

y requieren acciones distintas,

¿porque emponzoñar la sabiduría

de tiempos pasados?

¿Acaso no es mejor

tomar las Palabras Antiguas

y ver en que sus requisitos

ahora pueden ser distintos?


Ningún Padre sensato

somete a su descendencia

a sufrir por la tradición y la autoridad

cuando proclaman amor y concordia,

nadie que desee el bienestar de los suyos

ata a su parentela a ruedas de molino.



39

Cuando se guerrea por creencias

se olvidan los vínculos y los compromisos,

los malestares se desarrollan sin dificultad

y el odio arraiga como mala hiedra.


No hay acto más vil que someter a otros

y asentar mediante coherción

las rutas de su vida,

olvidar a la persona

para alcanzar nuestros ideales.


Hay contradicción entre cuidar del otro

y atar yugo a su cuello,

es contradictorio afirmar su persona

y negar su libertad de pensar y obrar.


Si el acto no repercute en daño

y el sujeto transita su bienestar

¿que necesidad hay

de dictaminar Bien y Mal?

¿si se encuentra en paz,

el intrusismo no la mermará?


Por ello,

no hay mayor error

que abanderarse de virtuoso

no hay mayor falacia

que la creencia en los absolutos

no hay mayor ambivalencia

que atacar con el arma que criticamos

no hay mayor calamidad

que ser el inquisidor de los inquisidores.