jueves, 24 de noviembre de 2011

La farsa de los celos

http://www.youtube.com/watch?v=JEBfkrylIX8

Existe en nuestra sociedad una bien cimentada cultura de los celos. No solo por los grados de intensidad, sino por la variedad de manifestaciones que podemos ver y por las fuentes que lo alimentan. En la construcción de celos influyen varias cuestiones que se malversan al ser unidas con unos intereses particulares. El cine, la literatura, la música, todo viene a confluir en la imagen de un amor puro, eterno, sin diferencias, perturbaciones o tercer@s. Un amor inmaculado que todo lo puede por el simple poder de querer. Este dibujo de las relaciones de pareja, para el gusto de los idílicos, se estropea y retuerce con las vicisitudes de la vida real. Pues bien, hermanos y hermanas, no hay mayor sarta de embustes, prejuicios, daños y conservadurismo que en este conjunto de supuestos.

La visión idílica e idealizada del amor, lejos de ser una hermosa experiencia es una dominatrix con arnés de cuero que sodomiza sin gusto ni alegría a quien la pretende. Esta forma de vivir las relaciones de pareja obliga a que las cosas se manifiesten y sean de una manera muy concreta. Cualquier alternativa a este proyecto precreado socialmente son vistos desde esta perspectiva como carencia de amor suficiente o como un defecto personal en la persona que no quiere o puede llevarlo a cabo. A pesar de que se reviste de emociones positivas y cuentos de hadas, resulta extremadamente reaccionaria y dañina, ya que ancla la interacción entre las personas en una forma ya obsoleta, sin permitirse reflexión crítica alguna o reformulación para adaptarla a las personas que se encuentran en ella. Esta forma de amar, ajena a las diferencias individuales, a las circunstancias y a cualquier alteración, resulta ser un camino ascético impracticable, ya que exige todas sus premisas desde el primer momento.

Su conjunto de molestares no se queda aquí, ya que la relación entre las personas no es igualitaria. Existen unos roles que han de cumplirse punto por punto. No he dicho hombre y mujer ya que esto también afecta directamente a las relaciones lgtbi. La perspectiva patriarcal de esta sociedad tiene ha realizar la estúpida pregunta que se basa en confundir sexo y género ¿Pero de vosotr@s un@ tiene que ser el hombre y otr@ la mujer, no? Para darle más encanto, resulta que este colectivo está tomando sistemática toda las pautas relaciones que ya se han demostrado venenosas en el resto de la población. Tras esta puntualización continuemos con los roles. En una banda cae la protección viril, el control y la obtención de los recursos. En otra, la satifacción de las necesidad, la sumisión y la administración doméstica. Los estereotipos heterosexistas siempre van a en este cauce. Hombre maduro bien situado que está con chica afanosa y sensible. Joven aventurero que rescata a princesa en torre. O la concreción real, hombre que trabaja fuera y mujer que cuida del hogar. Así son las exigencias del guion social con la consecuente irrealización de las personas que integran la relación.

Este juego del amor toma una serie de exigencias de facto, que viene a concretarse en los celos. Los celos a nivel emocional suponen el miedo a perder el cariño y aprecio de una persona por la presencia de otra persona o incluso alguna actividad. A nivel de actos, se concreta en la apropiación de la capacidad de decisión del otro@ miembro de la relación por parte de la persona celosa. Es decir, se toma el privilegio de decidir que puede hacer, decir, comentar, vestir, etc la otra persona. Con esto pretende reducir la tensión que le produce el miedo a perder a la persona aunque en el trayecto somete la voluntad de su pareja. En más casos de lo que resultaría sensato, el miedo real no es perder a la persona, sino perder la relación y la pseudocomodidad alcanzada en la misma. Esta forma de actuar se cimienta sobre algunas creencias:

- El amor dura toda la vida

- Existe una mitad para mi y debo encontrarla para realizarme

- Si me ama tiene que disfrutar más conmigo que con nadie

- Si me ama debe de pensar en mi constantemente

- Si me ama debe demostrarme constantemente que se preocupa por mi

- Si me ama debe de creerme siempre diga lo que diga y haga lo que haga

- Si me/le ama/o debe/o sacrificarse por mi

- Si le amo, debo de ser solo yo quien le de lo que le haga falta

- Si me ama debe hacerme caso en lo que le diga

- Si me/le ama/o debe/o saber en todo momento lo que necesita y piensa


Este conjunto de axiomas se suelen aceptar por si mismo, sin cuestionarlos ni tomarlos a revisión. Unos instantes de reflexión sobre los mismos lleva a cualquiera a concluir que difícilmente son alcanzables e imposibles de mantener y que en la mayoría de los casos conlleva la supresión del sujeto o de quien tiene delante. Por esto mismo, son extremadamente dañinos y desvían la relación y a las personas de su realización más honesta, natural y sencilla. No obstante, están profundamente arraigados en nosotr@s ya que sufrimos un bombardeo constante que pretende convencernos de la naturalidad, conveniencia y hermosura de los celos. Uno de los argumentos más repetidos es que quien no comulga con esta perspectiva, no tiene capacidad de amar y es una persona fría. Realmente es una clara equivalencia a la comidilla eclesiástica que reza que quien no es católico carece de ética y moral. Al fin y al cabo todos estos principios vienen de una fuente común.

Cuestionar la validez de los celos y del modelo de amor clásico en nada apaga los colores de la vida y del Amor. El Amor es una palabra demasiado amplia. Amor es lo que siente un padre o una madre por sus hij@s, lo que tiene quien practica un arte por su obra cuando lo hace con honestidad, lo que se siente en la amistad cuando es verdadera, lo que se siente cuando contempla la obra de la naturaleza, sea en un paisaje o al comprender su funcionamiento. Lo que se siente por una pareja también es amor, aunque la forma de manifestarse sea distinta en todos los casos dichos. Lamentablemente, lo que se nos vende como amor es una versión encorsetada del mismo, atenuada y casi ridícula que nos impide gozar de nuestra propia vida y explotarla al máximo. Una forma de amar socialmente conveniente, concreta y gestionable ( y no precisamente por nosotr@s mim@s).

Todo lo dicho tampoco hace desaparecer el romanticismo. El romanticismo no requiere de todos esos prerrequisitos, solo requiere de una profunda capacidad para conmoverse, dejarse emocionar y tener el contexto adecuado. De hecho, eliminar todos esos axiomas nos salva de la monopolización artificiosa que se ha hecho del romanticismo ¿No resulta llamativo que con frecuencia estas escenas se presentan en lugares caros, exquisitos y exclusivos? ¿Es que solo mediante un servicio caro se puede gozar de las grandes emociones de la vida? Que casualidad que el discurso social nos hable de esa potencia del amor y de su importancia, pero a la vez lo encorsete y nos haga sentir miedo hacia los demás, separándonos y poniéndonos en rutas concretas. Que casualidad que validen y presenten como buenas formas que son, ni más ni menos, control, artificio y consumismo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Élites: Normas bien vistas para joder al pueblo

(A partir del minuto 2:00)
http://www.youtube.com/watch?v=F6sdCd0VTmQ&feature=results_video&playnext=1&list=PLADDC527A30BD1D93

Parte A: De lo esencial que se consideran las élites

Existe entre algunos sectores sociales la firme creencia de que algunos seres humanos, iluminados por la voz del más profundo conocimiento, son fundamentales en cada aspecto de la vida. Su palabra ha de recomendar la mejor opción y censurar las barbaridades que el vulgo acometería sin su sacrosanto consejo. Obviamente, el ser humano ha vivido en un periodo de oscurantismo que se ha disipado con el nacimiento de la Sabiduría que han traído. Parece mentira que la humanidad haya existido sin su guía y consejo.

Las élites, esos conjuntos de personas que se dedican a vivir tras torres de mamotréticos manuales, en glamurosas fiestas, congresos mundiales o avanzadisimos laboratorios, son l@s custodi@s de lo correcto. La praxis que recomiendan es la que separa la paja del grano, el culto del ignorante, el listo del tonto, el decente del indecente, el dandi del zarrapastroso ¡Qué sería de nosotros sin el valioso consejo del psicólogo que no necesita escucharte para decir lo que tienes que hacer! ¡Y sin el médico que cure nuestro cuerpo para que no tengamos que preocuparnos de saber ni donde tenemos las uñas de los pies! ¡Como desdeñar la relevantisima función del letrado de las lenguas que evita que caigamos en el terrible uso de los vulgarismos! ¡Como vivir sin haber escuchado antes las fundamentalísimas opiniones de los críticos de cine y arte! Sin todas estas personas de rigor que nos mantienen en el buen camino ¿que sería de nosotr@s?

Obviamente estaríamos perdidos en las tinieblas de lo académicamente incorrecto. Es decir, buscaríamos por nosotr@s mism@s lo que nos sería más natural y útil. Vamos, que seriamos personas felices y plenas. Pero menos mal que tenemos a las élites para que esta cosa tan nefasta ocurra. Es infinitamente más sensato atender a un modelo de conducta que sin pena (bueno, toda la de estar actuando de una forma prefabricada que te desvía de ti mismo@) ni gloria (vale, eso si, gloria, honores y reconocimientos todos los que hagan falta) nos pauten cada pasito hacia la dignificación social.

Pero no tas las élites atienden a los mismo principios, no equivoquemos la diversidad de finalidades en tan relevante casta, aunque sus orientaciones y finalidades se entremezclen. Las élites tradicionalistas, encargadas de que las formas se perpetuén, para que su visión del mundo sobreviva ad secula seculorum aunque no haya ninguna razón sensata para que sea así. Las élites del buen gusto y la sensibilidad no se nos pueden olvidar. Sus encarecidas recomendaciones sobre que ver, hacer y decir son un pilar fundamental para que estemos centrados en artificialismos vacíos y sin sentido. El tercer tipo es la élite ética. Sus dictados son fundamentales para saber que forma de afrontar el mundo es la más correcta y para localizar a l@s seguidor@s de otras perspectivas para aniquilarl@s y evitar que su corruptela manche el mundo.

Parte B: Del efecto real de las mismas

Fundamentalmente uno: el pueblo ha quedado desposeído de voz, dignidad y voluntad. Existen dos mundo separados, uno humillado y sometido al otro, el plano de lo cotidiano de rodillas frente al de lo excelso. Las vivencias diarias y comunes son consideradas menos importantes que las que otras personas, encumbradas por la fama o los estudios, pueden experimentar. Las expresiones del sentir popular son vistas como bajunas, ridículas e ignorantes, se manifiesten estas en formas artísticas, vivenciales o de creencias.

Mantenerse en el plano de lo cotidiano y lo sencillo se supone como una carencia de aspiraciones, ya que lo dignificante es buscar la relevancia en los ámbitos que previamente se han tomado como referenciales. Esto, como no podía ser de otro modo, conlleva la imitación de ciertas pautas para pertenecer al grupo de l@s enaltecid@s y huir de lo pauperrimo y ridículo. Obviamente todo esto tiene una serie de implicaciones profundas y perjudiciales.

El acceso a las élites supone siempre dar de lado a una realidad concreta, con el consecuente desprecio. No es nada frecuente que esto desenvoque en la deshumanización de quienes pertenecen a ese estrato supuestamente inferior. En el peor de los casos, se considerarían solo como mano de obra, ciudadanía de segunda, bestias que controlar y sacrificar si es necesario para el bien común. En el relativamente mejor de los casos, pobres personas descarriadas e ignorantes que requieren del la guía y ayuda de la élite en cuestión para despertarles a la verdadera realidad e instruirles.

Una cuestión que es origen y a la vez consecuencia de esto es la irresponsabilización de la ciudadanía. Aunque es indudable que l@s profesionales son de una necesidad inestimables, ya que han dedicado su vida o parte de la misma a desarrollar un tipo de práctica, nos hemos abandonado a la comodidad de la institucionalización de las necesidades. Toda persona debería tener la posibilidad de entrenares en el conocimiento de si mism@, los demás y el mundo, ya que esto y no cualquier otra cosa son los fundamentos del desarrollo personal y la felicidad. En lugar de esto, cualquier cuestión que tengamos que atender requiere del asesoramiento de algun/a expert/a en quien depositamos la responsabilidad de tomar las decisiones que a cada sujeto le correspondería. Esto atañe a casi todas las necesidades imaginables; salud, aprendizaje, gestión económica, relaciones personales, etc.

Además, no se pretende una exploración propia y personal, sino que atendiendo a la visión de que un grupo de personas posee un conocimiento y una práctica virtuosa por encima de la del resto, instruimos a la ciudadanía en ciertos ámbitos para que avancen en el camino que otr@s han marcado. Esta desviación de la responsabilidad de decidir por si mism@ y desde la individualidad dentro de una colectividad concreta convierte al ser humano en una marioneta cuya atenciones y esfuerzos se orientan a cuestiones ajenas que no emanan de si mismo.

La consecuencia última de esta división entre populacho al que repudiar y élite a la que imitar junto con la desaparición de la búsqueda del autoconocimiento y la autogestión es desastrosa. Ésta no es otra que un mundo en el que pequeños grupos de poder con intenciones aviesas han dictaminado cual debe ser la opinión pública, los objetivos de la ciudadanía y el curso de la historia.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Enfermedades de Transmisión Social


En nuestra sociedad hay una serie de enfermedades que afectan a una amplia franja de la población occidental. Estos molestares y malestares se propagan por contacto visual y auditivo a través de la interacción con elementos altamente contaminantes como la prensa tendenciosa, la televisiones sesgadas y el discurso de la autoridad opresiva. Cuando el patógeno entra en la mente del sujeto, los efectos no tardan en hacerse notar. Empieza por actuar de forma totalmente ajena a sus necesidades reales, ha entrar en un estado de tensión constante, temer a sus congéneres y ha seguir corrientes sociales de forma mecánica.

De curso lento e insidioso, la enfermedad convierte al ser humano es una máquina preprogramada que responde adecuadamente ante las demandas de los lideres de masas. La exposición desde la infancia hace que los trastornos creadas por estas estén firmemente arraigados en los sujetos. Las principales variaciones del patógeno son las siguientes:
- Bella indiferencia
- Perversión de los afectos
- Trastorno del sentido crítico
- Condicionamiento aversivo a la libertad
- Cainismo gregario
- Conformismo masoquista

Cada una de estas afecciones concretas, aunque suelen darse unidas, tienen unas manifestaciones propias y concretas que las hacen fácilmente reconocibles. Aquí sus especificaciones sintomáticas:
- Bella indiferencia
Esfuerzo consciente por ignorar lo que sucede alrededor de un@ mismo@ mientras no se sienta el/la sujeto en cuestión afectad@ por ello, conteniendo la ingenua creencia de que las cosas no se encuentran interconectadas y por lo tanto, el daño ajeno no nos es propio.
Manifestaciones concreta:
- Ver el telediario mientras se come y no atragantarse en el proceso
- No defender los derecho y beneficios ajenos porque no repercuten de forma directa en el/la afectad@
- Consumir sin interés de conocimiento productos que provienen de la explotación ajena
- No participar en modo alguno en actividades que sirvan para el bienestar ajeno
- Saber que estás dañando con tus actos a alguien y verlo bien porque tu te beneficias
- Perversión de los afectos:
Conjunto de esquemas altamente distorsionados que plantean al/la afectad@ tener una serie de emociones ante situaciones, eventos o personas que en nada tienen que ver con los que realmente le suscitan, en virtud de seguir una pauta social recomendada con la que designarse como una persona correcta y equilibrada.
Manifestaciones concretas:
- Preocupación excesiva por la estética, el conocimiento y los productos tecnológicos
- Perdidas de sueño y tranquilidad por la adquisición de fama y reconocimiento
- Enamorarse en falso de personas con el que el/la afectad@ solo quiere acostarse
- Acostarse con personas de las que el/la afectad@ quiere enamorarse o ya lo está, evitando llegar a más
- Temer perder a personas cuando estas ni se tienen ni se poseen y sus afectos tampoco
- Sentido de la culpabilidad egocéntrico que absorbe todo el malestar ajeno innecesarimente
-Desarrollo de la soberbia para encubrir miedos y culpabilidad
- Trastorno del sentido crítico
Supresión de toda capacidad reflexiva en virtud del mantenimiento de una premisa fundamental que está a todas luces contrapuesta a la experiencia y a las vivencias personales. Con frecuencia desemboca en el enfrentamiento entre afectad@s de distinto signo o la agresión contra gente que no mantienen su premisa fundamental.
Manifestaciones concretas:
- Renovación de los procesos inquisitoriales desde perspectivas religiosas y científicas
- Incapacidad de mantener una conversación que no consista en dar o recibir la razón.
- Reincidencia en el mismo error desde la primera vez hasta la defunción de la persona
- Defender a los partidos mayoritarios como si diesen de comer al/la afectad@
- Condicionamiento aversivo a la libertad
Intentos desesperados de la persona que lo padece de evitar tener que tomar elecciones de forma consciente y comedida, por lo que acepta la ruta marcada por la sociedad que le rodea ante la incertidumbre de la novedad y la experimentación de distintas posibilidades.
Manifestaciones concretas:
- Dedicación compulsiva a un reducido número de actividades de forma rutinaria.
- Mantenimiento de un puesto laboral o de una relación que ni interesa ni conviene al/a afectad@
- Desestimación de toda opinión o situación que plantee una alternativa al plan ya trazado
- Ataques de nervios ante un plan que no se ha podido cumplir a rajatabla.
- Evitación de tomar cualquier acción o plan ante la posibilidad de elegir o tener que hacerlo si todo no surge según lo previsto

- Cainismo gregario
Tendencia a diferenciar entre próximos, semejantes y buenos y ajenos, distintos y malos y en base a ello, tomar todo para el propio grupo y buscar el daño, desprecio y deslegitimación de los restantes. La formación de estos grupos se realiza en base a criterios tradicionales y de excelencia sin fundamentos que olvidan que en esencia, todos somos personas y que poseemos igual dignidad, respeto y necesidad de ayuda y buen trato.
Manifestaciones concretas:
- División de la sociedad en frentes con las siglas de partidos que en esencia hacen lo mismo, pero "los otros son los malos"
- Odio exacerbado a Justin Bieber, Miguel Carcaño o a cualquier otro sujeto que los buenos hayan designado como malvado o estúpido y al que odiar para demostrar la propia decencia
- Formas de odio concretas como la xenofobia, el machismo, la homofobia o el enfrentamiento entre canis y pijos o entre taurinos y antitaurinos
- Creencias en ciertas personas de la tercera edad de que los inmigrantes pobres tienen trabajo antes que los autóctonos y que gastan el dinero de la seguridad social

- Conformismo masoquista
Tendencia humana a mantenerse en una situación de daño, malestar o explotación con el pretexto de temer unas consecuencias peores ante su rebelión. Lo frecuente es que la situación empeore por si misma y el/la sujeto afectad@ repita lo mismo en cada cambio de situación.
Manifestaciones concretas:
- No secundar ninguna movilizacion social de interés para el/la afectad@ "porque realmente no vale para nada"
- No encarar actitudes propias y ajenas que poco a poco nos van destruyendo
- Aceptar abusos de autoridad aún teniendo las normativas y leyes de su parte

Se puede apreciar que este conjunto de síntomas son altamente disfuncionales y dañinos. Conviene no ser expuesto su diagnóstico a l@s sujetos de forma repentina ya que puede desencadenar en l@s mismos respuestas altamente agresivas que pueden abarcar respuestas como las siguientes:
- Hace tiempo que olvidaste lo que es sentir
- A ti lo que te pasa es que eres fe@ y tienes envida
- Yo con esta perra comunista no tengo nada que hablar
- Será que te sobra el tiempo para meterte en eso
- Es que no hay otra opción
- Tu lo que eres es un/a burqués/a que no entiende de trabajo
- O blanco o negro a mi no me vengas con matices
(o simple y llanamente una hostia en casos de especial afectación)

Para la prevención y tratamiento de estas enfermedades hay una amplia constelación de técnicas. No obstante no corresponde a este capitulo el desarrollo de los mismos.