miércoles, 29 de septiembre de 2010

jueves, 23 de septiembre de 2010

Canto desolado al estilo griego

Maldito tu

maldito

maldito que tienes amantes de buen corazón que te desean y quieren

maldito que follas mas que quieres!!!

maldito que todos te invitan y desean!

Y a esta Gorgona, a este engendro,

solo le queda la oscuridad de su ostracismo en la cueva!

*Coro de fondo*

Triste tu destino, triste tu devenir, no habrá hombre ni pepino pa ti


Tu que quejas de presencias

que reniegas de tu buen provenir

pero luego bien que te los jalas de aquí a mil

Y yo que los quiero, que los pido pa mi

no me como ni un hano, o aberraciones conseguí

*Coro de fondo*

Triste tu destino, triste tu devenir, no habrá hombre ni pepino pa ti


¿Que le he hecho a los dioses? ¿A que divinidad ofendí?

Si solo pido lo que los otros tienen

¿porque el mundo no me quiere consentir?

Tu quejas y de tanto y tan bueno jamás vi

¡La que tiene tetas las opera y a la que las ausenta las desea!

*Coro de fondo*

Triste tu destino, triste tu devenir, no habrá hombre ni pepino pa ti

martes, 21 de septiembre de 2010

Si la Esperanza estaba en la caja de Pandora, es porque también era una monstruo.

Siempre esperar es siempre estancarse y la esperanza es el falso demonio poético que nos hace creer que mirar el horizonte mientras sale y muere el Sol nos honra proporcionalmente a la cantidad de veces que contemplemos el ocaso. Creer que las cosas irán bien siempre es positivo si el ánimo se mantiene, pero quedarse estático cuando nuestro propio ser nos pide movimiento es traicionar nuestro crecimiento. Hay momentos en los que dejarse arrastrar y momentos en los que elegir entre varios cursos de agua, momentos en los que bucear en la corriente y otros en los que flotar en la superficie. Pero nunca ha de ser inercial, nunca elegido por otros. Si en nosotros está elegir el puerto no culpemos a los demás y a las circunstancias del lugar en el que nos encontramos. Si tienes una espina en el pie y lo mejor es arrancarla en lugar de dejar que se desprenda por si misma, hazlo, no sea que al final se te infecte la herida y se gangrene toda la pierna. La vida es dinamismo y cambio, un desordenado orden de cosas en las que nunca sabemos a ciencia cierta los desenlaces, solo nos queda en lo íntimo del corazón el conocimiento de lo que realmente necesitamos, pero son tantas capas semitransparentes que al final la imagen se distorsiona y nos confunde. Pero cava, cava más y más dentro, al fin al cabo tu pusiste las capas con nombre de miedo a ti, a ellos, a lo desconocido a lo que está por venir. Rómpelo y busca la libertad que deseas, traza la ruta de tu vida según tu brújula interna y no te preocupes, porque lo intimo de cada uno se vincula a lo intimo del otro y lo otro, así que en tu camino a nadie dañaras e iras liberando las almas de aquellos a los que hicieron atraparse a si mismos.


Me aburrí de querer encontrar un cuello del que agarrarme, de buscar mi fortaleza en la fortaleza de quien me abraza, de negar la potencia que soy en mi mismo. Reniego de la Esperanza de las cosas estancas, del quiero y no puedo porque no quiero poder, de los cielos siempre encapotados para que la lluvia sea mía Me opongo a la pereza de no amar a cada cual como realmente es, a la cólera por no poder encorsetar el mundo entre los edictos de mis reglas, a la prepotencia de la impaciencia por las pequeñas cosas. Me abandonaré a la tranquilidad de no saber nunca como será mañana, a la alegría de saber que lo malo y lo bueno rotan eternamente, a la verdad de que todo es una ilusa mentira. Creeré que las creencias son traicioneras y más me valen las ideas. Jugaré a ser una persona madura que finge ser jugetona. En definitiva, abrazaré el abrazo de quien me abrace y la repudia de quien me maltrate. Son buenas horas para dejar los jardines y pasear por las bóvedas del si mismo.




sábado, 18 de septiembre de 2010

Panta rei

Después de tanto tiempo en estado de desorientación y confusión he descubierto que éstas no son cosas tan terribles. Curiosamente, tengo la impresión de que son más nuestras ganas de que el Cosmos sea rígido e inamovible, que el hecho en si del trastorno que nos pueda producir una pequeña modificación en nuestro entorno.


Las horas de pensar, dialogar, leer y meditar al final me han terminado dando una conclusión simple y clara; lo único estable es que todo cambia y no sabemos realmente lo que es bueno o malo para nosotros. Imaginate que quieres unos patines, los llevabas deseando meses, y al final alguien te los regala. Te los pones al día siguiente y los pruebas en el paseo del río. Vas dando bandazos de un lado a otro y una pequeña loseta por la que casualmente pasas está suelta. Ruedas por el suelo, te dislocas un hombro y te tienen que llevar al hospital ¿Mala suerte? Quince metros más adelante había un grupo de macarras que te iba a quitar hasta la pelusilla de entre los dedos de los pies y, entre otras cosas, tus preciados patines nuevos con su equipo reglamentario. Es más, llegas a urgencias y conoces a una persona que te encandila increíblemente y descubres que tenéis una enorme cantidad de afinidades. Incluso te da su número para quedar mañana. El mundo se abre ante ti y crees que te has enamorado perdidamente ¿Buena suerte? Antes de irse te dice que su pareja estará encantadisima/o de conocerte ¿Mala suerte?


A pesar de esto, hay algo que si es cierto, cada persona se encuentra en una posición única y privilegiada para plantearse su propia vida, ya que nadie como el sujeto en si para conocer lo que siente, piensa, desea y necesita. Por eso, a mi entender, solo hay una cosa que se puede considerar positiva en si misma y es aquello que permite al sujeto desarrollarse y disfrutar con mayor cantidad y calidad de matices de su propia realidad. Más allá del aparataje complejo y recargado que nuestra sociedad se ha encargado de perpetuar (o más bien imponer) a través de una serie de estándares sobre lo bueno y lo malo, hay una serie de necesidades básicas en todos los seres humanos. La búsqueda del si mismo, del desarrollo personal y de la autopotenciación se encuentra latente en toda persona, por adherida que se encuentre al dogma común. Con esto, se plantea que quizás lo mejor que podemos hacer por otro sea llenarlos de preguntas para que se cuestionen a si mismos, más que ahogarlos con consejos y sugerencias que no se adaptan a lo que realmente necesitan.


Parafraseando a Nietzsche, para crecer como persona tienes que aprender muchísimo sobre el mundo y volver a nacer a la vida olvidando lo que has aprendido. Mientras más nos afinamos en nuestro verdadero yo menos carga llevamos a las espaldas y más fácil nos resulta entender el vínculo que nos une con el resto de las cosas y, por lo tanto, amar de forma directa y honesta lo que nos rodea, que es, creo yo, la única fuente verdadera de felicidad y desarrollo para nuestra especie.



martes, 14 de septiembre de 2010

15

Del lobo espera que sea lobo
del pez espera que sea pez
pero del ser humano,
lo ultimo que debes esperar
es que se comporte como tal.

Abandonados los comportamientos naturales
crea una mascara de si mismo
y pasa sus días ignorando su verdadero yo.

Al separarse de su ser primordial
no le queda más remedio
que hacer esfuerzos en mantenerse
para olvidar lo que es y sostener lo inventado.

Solo el humano separado de su núcleo
puede regocijarse en su actual estado,
vistiéndose y alimentandose de dolor y mentiras.

Por eso, el que pretende la buena vida,
no se escuda en engaños y argucias,
manteniendo su prudencia y honestidad
en un constante equilibrio.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Cansarse de estar cansado es la mejor medicina para curarse de los estragos de la mala vida.

Cansarse de estar cansado es la mejor medicina para curarse de los estragos de la mala vida. Al fin y al cabo, como dijo Ortega y Gasset, la vida del ser humano es una tarea poética, porque es obra de la persona crearse a si misma. Revirar la trayectoria es una opción que cualquiera puede tomar y que en vista del escaso bienestar general, recomiendo encarecidamente a una gran cantidad de sujetos. Recopilar los eventos del pasado, dándole un significado positivo, alegre, sencillo... puede darnos una noción posiblemente más acertada de que hacemos aquí y hasta que punto tenemos que mostrar nuestro agradecimiento a la tierra que pisamos y a las personas que nos rodean, incluso a esas que intencional o accidentalmente se encargaron de tocarnos la moral hasta la saciedad.


Mejor aún, olvidate de todo, dejalo en el vacío. Borrar de tu mente lo que hiciste ayer, lo que planeas para mañana, lo que haces ahora. Solo quedate bien quieto/a, coge aire, siéntete y preguntate que es realmente lo que quieres hacer, que es lo que te apetece y adonde quieres ir. Si estás en silencio la respuesta vendrá por si sola y lo evidente de lo misma te dejará perplejo/a. Entonces descubrirás que tu vida y la del resto de personas peca de barroquismo.


Nos hemos cargado de tareas, obligaciones, actitudes y, ante todo, de una moral que plantaron en nosotros de forma discreta e insidiosa, envenenando las honestas raíces de las que todo nuestro ser debería fluir. Cortaron nuestras conexiones con el resto de la vida y nos engañaron con esa ilusión llamada individualidad. Caminamos por el mundo desorientados, sin saber que la felicidad está en una cosa llamada amor, pero las esencias siempre se notan y creímos que el amor solo está en una persona. Craso error, el amor está en todo y cada uno de los actos que el ser humano pretende hacia otro y hacia si mismo, pero cuando uno se pierde en su búsqueda y se aleja de esa visión holística, cae en los peores equivocaciones y olvida que quien está a su lado es de la misma cualidad. Desconociendo que todos nos necesitamos a todos y que somos parte de la misma "cosa" (a falta de un nombre mejor) es fácil empezar a creer que son mayores las diferencias que las similitudes, que existen personas mejores que otras o incluso con más derecho a vivir, el más trágico de los errores. En este camino solo queda una ruta; la competición, la lucha, las jerarquías, los rankings y la guerra.


Y nuestra mal civilizada civilización creció a base de dolor, frialdad, separación y competitividad. Racionalizamos y admitimos formas de abuso e injusticias, tanto hacia nuestra especie como contra el entorno, lo que finalmente no hace otra cosa que denigrar y torturar parte de nosotros mismos. Pero en el fondo el ser humano no puede dejar de ser lo que es realmente y el remanso de empatía y amor que siempre guarda sigue sobreviviendo al expolio de la competitividad, el egoísmo, el miedo y la ostentación.


Que me perdonen todas las personas a la que esto les escandalice y aceptaré que esto pueda oscilar de lo llamativo a lo absurdo según el gusto: No creo en la utilidad de la lucha, creo en la transformación. El acto que se centra en enfrentar dos o mas posiciones queda dentro de este sucio juego de quien puede sacar más, quedando en posiciones distintas vencedor y vencido. Si realmente quieres el bien del mundo ¿como puedes desear que parte de ese mundo sea sometido y parte ensalzado? Eso solo alimenta este juego de arribas y abajos, concesiones y perdidas. A mi entender, el diálogo comprometido entre las partes es lo único que puede dinamizar la maquinaria moral tan adormecida en nuestra sociedad. Y si alguien decide quedarse a un lado y no entrar en conversación, será una auténtica lástima y un desperdicio en el crecimiento de los integrantes, pero al menos nos ahorraremos el daño que la intolerancia y el poder han ejercido en la humanidad durante milenios.


Así que vamos a despojarnos de las tiaras de diamantes, los muebles de fina decoración, el maquillaje y la ropa de marca tejida por las manos de personas, y en todo caso hermanos y hermanas, explotadas. Afrontemos las mil y una mentiras hirientes que nos encorsetan y se clavan con un cilicio a nuestro ser, dialoguemos sobre cual puede o pueden ser la mejores formas y aceptemos que somos uno y que en el cambio está la evolución y el desarrollo personal.


Tenemos suerte de que la vida sea un viaje corto y en compañía, en el que lo único estable es el cambio y en cualquier esquina un nuevo giro de tuerca nos puede amenizar el camino.


Quien tenga una noción teista del mundo entiendalo como que nos lo canta Dios (o Ella, como diría la misma Alanis), el que no, como que es el espiritu de la propia Humanidad, en ambos casos, viene a suponer lo mismo.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Soy

Soy más...
que alguien desesperado por conocer a alguien
que una máquina de sarcasmo hiriente
que un estudiante con una media mediocre
que una fiera colérica
que un manipulador con pintas de santo
que un celoso del amor que reciben los demás
que un prepotente que enmascara su miedo
que un manojo de torpeza
que un obseso con ansia de sexo
que una canción repetida una y otra vez
que una decisión mal tomada
que un organismo no tan bien adaptado
que una reacción exagerada ante una nimiedad
que un cuerpo que no se ajusta a la moda
que un consejero que ignora sus consejos

He cometido errores, algunos mínimos, otros que han hecho verdadero daño. En ocasiones no quise ver mi egoísmo y mis fallos y tejí una compleja red de excusas y justificaciones, que por suerte, se acabó desmoronando. Estoy lleno de lagunas, de miedos y de dudas, pero eso es lo que me hace realmente persona, de hecho, una buena persona. Comprendí que la humildad, la flexibilidad, la naturalidad y la cortesía son los pilares que tienen que sostener a una persona y su bondad. Lo que aparentemente puede ser débil es la mejor de las opciones. Querer ser el rey y la estrella más brillante solo extenúa y hace destacar una faceta y rebajando el resto, dejándome a merced del mérito y reconocimiento que otro quiera dar. Es mejor estar apacible que elaborando logros.

Querer retener lo que uno cree suyo es perderlo teniéndolo en las manos, es centrarse en el hecho de poseer en lugar aprovechar lo que se recibe. Simplemente es mejor que olvide que algo es mío por derecho, que realmente me pertenece. Las cosas vienen y van, con sus ritmos, con sus maneras, y la añoranza no ayuda a apreciar lo que de nuevo trae la corriente. Igual que exigirle a la vida solo distrae del resto de regalos que nos va dando. Desperdiciamos tantas sorpresas pidiendo sin ver que tenemos ya, creyendo estúpidamente que realmente sabemos que es lo mejor, manteniendo expectativas que solo quieren confirmarse...

Realmente soy una suma positiva. El paseo que he dado por la vida de los demás ha llenado su tiempo con ternura, diversión, reflexión, energía y tranquilidad. Los fallos que he cometido no enturbian lo que realmente de bueno he podido ofrecerles a los demás y a mi mismo. Al fin y al cabo, esos fallos, que llamamos experiencia, son los que me han situado en la posición de no cometerlos y comprender quien soy y quienes son los demás. Creo que no me queda más opción que amarme a mi mismo, y por extensión, al resto del mundo, ya que al fin y al cabo, todos formamos parte de los mismo.